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Defiende Mara derecho al agua
CANCÚN, QRoo, 5 de julio de 2022.- A veces las frases breves, los gestos de fastidio y los mensajes sutiles son los que tienen más impacto sobre la forma en que nuestros hijos se comportan, piensan y sienten sobre sí mismos y sobre el mundo que los rodea.
Por ello Bluma Gordon, de AishLatino, presenta algunas de esas frases que a veces se nos escapan de la boca y que por lo general es mejor no decir.
Lo prometo
La confianza es difícil de promover y fácil de destruir. Hacer una promesa es fácil, pero cumplirla es más difícil. En vez de usar la frase lo prometo, reemplázala con una frase más segura, como “o voy a intentar.
Evita crear una situación en la que puedas llegar a perder la confianza del niño por haber prometido algo sin pensarlo.
Deja, yo lo haré
Es difícil ver a un niño esforzarse con un proyecto y es muy tentador ofrecerle nuestra ayuda.
Pero darles una salida fácil no es necesariamente lo mejor.
No les robemos a nuestros hijos las lecciones valiosas de responsabilidad y de una ética de trabajo duro que se ganan con esfuerzo.
¡Eres tan inteligente!
Es importante hacerles comentarios positivos y cumplidos, pero elogiar en exceso a nuestros hijos puede llegar a dañarlos.
Cuida tus elogios.
Alabar en exceso a nuestros hijos por ser inteligentes, bellos o talentosos puede presionarlos a vivir a la altura de nuestras expectativas personales y les enseña que nosotros valoramos más los atributos innatos que la conducta positiva y la integridad moral.
Cuando elogies, debes ser específico y genuino.
¿Por qué no puedes parecerte más a…?
Decirles a nuestros hijos que se parezcan a cualquier otro hace más daño que bien. Cada niño es y debe ser percibido como un mundo único.
No llores, no duele, no hay ninguna razón para tener miedo
Debemos darles a nuestros hijos permiso para sentir y expresar dolor sin importar nuestra percepción u opinión.
Decirles que no deben sentir de la forma en que se sienten invalida sus sentimientos y les enseña que no deben confiar en sus propias emociones.
En cambio, tenemos que validar sus sentimientos y ayudarlos a navegar sus emociones de una forma constructiva.
Me haces enojar, me entristeces
Los niños deben aprender a respetar los deseos de sus padres.
Pero censurar conductas solo por la forma en que nos hacen sentir y no con un sentido objetivo del bien o del mal les enseña a los niños que no debemos hacer cosas porque son inherentemente buenas o malas sino porque molestan a mamá o a papá.
No seas tan tímido, flojo (u otro término negativo)
Los actos nunca deben definir o etiquetar a nuestros hijos.
Etiquetar solo les da a los niños una autoimagen negativa y los desanima de intentar desarrollar su potencial.
Tu madre/padre es un… Actúas igual que tu madre/padre!
¡Ay! Por el bien de la salud familiar, dejemos a los niños fuera de nuestras discordias de pareja y no los utilicemos como cables o bolsas de boxeo para expresar negatividad hacia nuestra pareja.
Aprende cómo hablar con tu ser querido de forma directa o compra de una vez una verdadera bolsa de boxeo.
¡Yo hago todo por ti!
Tenemos muchas oportunidades para enseñarles a nuestros hijos la virtud de la gratitud, pero esta no es una de ellas.
Decirles a nuestros hijos cuánto tuvimos que sacrificar por ellos puede despertarles resentimiento o vergüenza, pero no cualidades personales más virtuosas.
¡Me estás volviendo loco!
Es cierto, a veces esto es lo que sentimos. Pero decirlo hiere a nuestros hijos y no logra nada positivo. Además, nadie puede volverte loco, excepto tú mismo.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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