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CANCÚN, QRoo., 24 de agosto de 2026.- El cambio climático está modificando el territorio donde pueden vivir los mosquitos. El aumento de las temperaturas, junto con cambios en las lluvias y la humedad, permite que algunas especies sobrevivan en regiones donde antes las condiciones eran demasiado frías o secas.
Pero el clima no es el único responsable. Los mosquitos también viajan como polizones: pueden esconderse en barcos, aviones y camiones, además de trasladarse en neumáticos usados, plantas y mercancías. Al llegar a otro sitio, un recipiente con agua puede ser suficiente para convertirse en criadero.

Un estudio publicado en Nature Communications por científicos de las universidades de Lisboa y Viena identificó 45 especies de mosquitos capaces de transmitir enfermedades que ya viven fuera de sus regiones originales; 28 lograron establecerse en al menos un nuevo territorio. Entre ellas están Aedes aegypti y Aedes albopictus, transmisores del dengue y otras enfermedades.
La expansión ya tiene ejemplos sorprendentes. En Islandia, país considerado libre de mosquitos, fue detectada en 2025 la especie Culiseta annulata, que logró sobrevivir al invierno refugiándose en sótanos y cobertizos. Aunque no se le conocen enfermedades transmitidas en esa región, su presencia llamó la atención de los científicos.
El fenómeno también alcanza zonas de mayor altitud. Investigaciones han documentado dengue y malaria por encima de los 2 mil metros sobre el nivel del mar en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, territorios que antes tenían condiciones menos favorables para estos vectores.

Para Quintana Roo, el escenario merece especial atención por sus condiciones cálidas y húmedas y por los antecedentes de dengue. La acumulación de agua en patios, calles, llantas y recipientes puede ofrecer nuevos espacios para su reproducción.
Una investigación publicada en BMJ Global Health estima que entre 2041 y 2060 podrían registrarse hasta 77 millones de infecciones de dengue al año en el mundo, 57 por ciento más que el promedio de 2000 a 2019.
La evidencia muestra así un cambio silencioso: el mosquito no solo está encontrando nuevos lugares para vivir, también está aprovechando las rutas que construye el ser humano para llegar hasta ellos.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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