¡Manos al agua! Quintana Roo se moviliza por la protección del manatí
COZUMEL, QRoo, 31 de agosto de 2026.- Cada otoño, Cozumel se convierte en una escala estratégica para numerosas aves que emprenden su viaje desde Norteamérica hacia regiones tropicales. La isla no solo representa un punto de descanso en esta ruta: sus manglares, humedales, selvas y zonas costeras ofrecen alimento y refugio para especies residentes y migratorias.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), en el Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA) 178, correspondiente a Isla Cozumel, se han registrado 269 especies de aves, entre residentes y migratorias.
La diversidad registrada está relacionada con la variedad de ecosistemas que existen en la isla. El Área de Protección de Flora y Fauna Isla de Cozumel cuenta con una superficie de 37 mil 829.17 hectáreas y comprende ambientes como manglares, dunas costeras, selva, humedales, lagunas costeras, pastos marinos y arrecifes.
Dentro de esta área protegida se encuentra además una subzona denominada “Sitios de Refugio de Aves Costeras”, con una superficie de 2 mil 694.59 hectáreas, destinada a proteger espacios utilizados por las aves.

El viaje comienza en el norte
El movimiento migratorio hacia Cozumel se intensifica durante el otoño. La Fundación de Parques y Museos de Cozumel (FPMC) señala que la temporada de migración de invierno comprende aproximadamente de octubre a marzo.
Durante este periodo pueden observarse especies como el Pavito Migratorio, Chipe de Magnolias, Chipe Encapuchado, Chipe Amarillo, Chipe Suelero, Chipe Garganta Amarilla, Chipe Rabadilla Amarilla, Chipe Charquero, Maullador Gris y el Chinito, que utilizan la isla como parte de sus recorridos migratorios.
Para aves que recorren grandes distancias, encontrar sitios adecuados para alimentarse y recuperar energía resulta fundamental. En Cozumel, los manglares y humedales cumplen precisamente esa función.
El sitio Ramsar denominado “Manglares y Humedales del Norte de Isla Cozumel” comprende 32 mil 786 hectáreas y fue designado como humedal de importancia internacional el 2 de febrero de 2009.
La protección de estos espacios resulta relevante no solo para las aves que permanecen temporalmente en la isla, sino para mantener uno de los puntos de conexión de las rutas migratorias entre Norteamérica y el Caribe.

Una parada que enfrenta amenazas
El viaje migratorio implica riesgos para las aves incluso después de llegar a Cozumel. La pérdida y fragmentación del hábitat, la urbanización, la contaminación, la presencia de depredadores y los efectos del cambio climático pueden afectar los sitios de descanso y alimentación.
A estas amenazas se suma la contaminación lumínica. La CONANP advierte que la iluminación artificial puede desorientar a las aves migratorias, desviarlas de sus rutas, provocar agotamiento y aumentar el riesgo de colisiones y muerte.
En una isla como Cozumel, donde existen importantes zonas urbanizadas y turísticas junto a ecosistemas naturales, la conservación de los espacios utilizados por las aves adquiere especial relevancia.
Observar para conocer y conservar
El conocimiento de las especies que llegan a Cozumel también depende del monitoreo. La CONABIO mantiene información científica sobre la avifauna de la isla mediante registros de especies residentes y migratorias, así como datos relacionados con su distribución y hábitat.
En este sentido, la observación de aves y la ciencia ciudadana se han convertido también en herramientas para acercar a la población al conocimiento de la biodiversidad. En este contexto se desarrolla el Festival de las Aves Isla Cozumel, que reúne actividades de observación, conferencias, talleres y acciones de divulgación y conservación.
Más allá de ser una actividad turística, observar las aves permite identificar qué especies utilizan la isla, en qué temporadas aparecen y cuáles son los espacios que requieren mayor protección.
Con 269 especies registradas y un sitio Ramsar de 32 mil 786 hectáreas, Cozumel representa un punto clave para la avifauna que cruza el Caribe.
Cada ave que llega durante el otoño forma parte de un viaje que conecta ecosistemas de México con Canadá, Estados Unidos y otras regiones de América del Norte. Mantener sus sitios de descanso y alimentación significa, también, conservar abierto uno de los corredores naturales que hacen posible esa migración.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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