CANCÚN, QRoo, 22 de junio de 2020.- El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), dependiente de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), informó que la nube de polvo del Sahara se encuentra sobre el océano Atlántico, frente a las costas de África, con dirección al mar Caribe, Centroamérica y posiblemente a México, de acuerdo con la imagen del satélite GOES 16, publicada por la Comisión Nacional del Agua el 17 de junio.

La cantidad del polvo del Sahara que ingresa a nuestro país depende de la intensidad del viento y concentración de este sobre África; además, se ha observado que se incrementa por el fenómeno de El Niño, que actualmente tiene una fase neutra del ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), y normalmente no representa un peligro para la población.

No obstante, el polvo tiene un efecto directo en la cantidad de nubosidad y lluvias. Comúnmente ingresa de forma directa por el oriente y sureste del país, siendo la Sierra Madre Oriental una barrera natural para que atraviese al centro del territorio, por lo que sólo pequeñas concentraciones logran llegar.

Una de las principales características o indicios del polvo africano es que el día se torna grisáceo, los atardeceres rojizos y hay escasa nubosidad.

De acuerdo con los pronósticos de Copernicus, que es el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea y del modelo de pronóstico meteorológico europeo ECMWF, se esperaría que sea a partir 23 de junio que este polvo ingrese al país en concentraciones que no afecten a la población.

Por lo anterior, se emitió una serie de recomendaciones para minimizar los efectos de altas concentraciones de polvo en la salud: evitar exponerse a las altas concentraciones de polvo; tomar resguardo durante estos eventos; cerrar todas las entradas de aire a los cuartos durante las tormentas; si es necesario estar a la intemperie, utilizar lentes y cubrebocas o pañuelo.

Además, las personas con enfermedades respiratorias crónicas (EPOC, asma), adultos mayores, mujeres embarazadas y niños deben usar protectores respiratorios tales como mascarillas o un pañuelo de tela húmedo para cubrir nariz y boca, entre otras.