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OTHÓN P. BLANCO, QRoo, 28 de abril de 2026.- Una antigua ciudad maya de dimensiones monumentales permaneció oculta durante siglos entre la selva del sur de Quintana Roo hasta ahora. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó el registro arqueológico de El Jefeciño, un impresionante asentamiento prehispánico localizado en el municipio de Othón P. Blanco que podría reconfigurar el entendimiento sobre la presencia maya en esta región del país.
El hallazgo ocurrió a partir de un reporte ciudadano realizado durante los trabajos del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya, coordinados en el Tramo 7. Lo que parecía una zona más de vestigios terminó revelando una urbe con al menos 80 estructuras distribuidas en una superficie preliminar de 100 hectáreas.
La magnitud del sitio sorprendió incluso a los especialistas. En el núcleo principal fueron identificados cinco edificios monumentales de entre 11 y 14 metros de altura y hasta 40 metros de longitud, organizados alrededor de una plaza en forma de “C”, una disposición arquitectónica asociada con antiguos centros ceremoniales mayas.
De acuerdo con los arqueólogos del INAH, la ciudad correspondería al periodo Clásico Temprano y Tardío, entre los años 250 y 900 después de Cristo, y presenta rasgos característicos del estilo arquitectónico Petén, famoso por sus enormes construcciones abovedadas, esquinas redondeadas y molduras decorativas.
Entre los descubrimientos más relevantes se encuentran restos de pintura mural en colores blanco, naranja y rojo, hallados en uno de los edificios del conjunto, además de fragmentos de una posible osamenta humana que podría pertenecer a un contexto funerario aún sin explorar.
También fueron localizadas tres bóvedas mayas en notable estado de conservación al interior de algunas estructuras, así como una subestructura con moldura de delantal, evidencia que apunta a múltiples etapas constructivas desarrolladas a lo largo de siglos.
Los especialistas Sonny Moisés Ojeda González y Diana Karina Blancas Olvera, responsables del registro, explicaron que hasta ahora no se ha realizado un salvamento arqueológico formal, por lo que las evidencias permanecen en el sitio para su futura investigación y conservación.
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este descubrimiento fortalece la protección del patrimonio arqueológico y amplía el conocimiento sobre las antiguas redes urbanas mayas del sur de Quintana Roo.
El siguiente paso será desarrollar estudios más profundos, posiblemente mediante tecnología LiDAR, para dimensionar con precisión la extensión de la ciudad y comprender cómo se conectaba con otros asentamientos mayas de la región.
El hallazgo de “El Jefeciño” se suma a la serie de descubrimientos arqueológicos impulsados por las exploraciones del Tren Maya, pero también deja al descubierto que bajo la selva quintanarroense aún podrían ocultarse ciudades enteras que esperan ser redescubiertas siglos después de su abandono.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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