
El Plan México de la cuarta transformación
Buena semana desde Varsovia, Polonia.
Estaba segura de que el sábado que se había planeado aquí para toda la comunidad sería cancelado a causa de la guerra.
“¿Por qué cancelar?”, dijeron los emisarios de Jabad el Rabino Shalom y su esposa Dina Stembler.
“¡Todo lo contrario!, nunca antes se había registrado tanta gente para nuestro evento con la intención de estar juntos”.
Tenían razón. Personas que nunca asistieron a eventos judíos, de repente llegaron y se quedaron para un Shabat entero. Judíos de Lodz, Bialystok, Katowice, Cracovia y, por supuesto, la propia Varsovia. Algo muy interior se despertó y quiere sentirse parte. Y esto lleva a que cada uno de ellos se convierta en embajador, en emisario, cada uno lucha a cada día por Israel y por el judaísmo, contra del antisemitismo y contra Hamás.
Una persona habló de donaciones a las Fuerzas de Defensa de Israel, otro de cómo de repente empezó a aprender hebreo, uno mencionó una gran manifestación que organizaron y otro habló de su manifestación privada: puso una mezuzá en la puerta de su casa.
El sábado escuché acerca de dos empresarios judíos locales que han sido rivales acérrimos durante años y que no se hablaban. Ambos llegaron repentinamente esta semana a la casa del rabino para preguntar: ¿Qñqué podemos hacer juntos por Israel?
Y al finalizar el Shabat, el sábado por la noche, se tomó una foto de grupo, pero junto con otro grupo -el de los secuestrados: todos tenían las fotografías de los rehenes en sus manos.
Un médico judío local concluyó: “Hamas pensó que conseguiría hacernos menos conectados, menos judíos, menos vivos, pero sólo nos ha hecho más conectados, más judíos y más vivos”.
Traducción: Daniela Lowinger
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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