Uso de Razón

La diplomacia mexicana ha hecho un papelazo al rechazar el miércoles, junto con Nicaragua, San Vicente y Granadina, un llamado de la OEA al gobierno boliviano a convocar a elecciones generales cuanto antes (Cuba y Venezuela no pertenecen a la organización).

Papelazo, porque tanto el Senado como la Cámara de Diputados de Bolivia votaron el sábado, por unanimidad, agilizar la convocatoria a nuevos comicios presidenciales, sin que en ellas participe Evo Morales.
Ahí votaron a favor los partidos Movimiento al Socialismo (MAS), que es el de Evo, Unidad Democrática (en que milita la presidenta Jeanine Áñez) y el Partido Demócrata Cristiano.

Las sesiones del parlamento contaron con la asistencia de observadores de Naciones Unidad, la Unión Europea, la OEA y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Más limpio, imposible.
El gobierno de México resultó ser más radical que los socialistas bolivianos, compañeros de partido de Evo Morales. No quiere elecciones en ese país andino. ¿Qué le deben las autoridades mexicanas a Evo?
Tal vez no sea a él, sino a Venezuela o a Cuba.
No es por los argumentos ofrecidos como vamos a entender que la embajadora de México ante la OEA haya votado en contra de elecciones en Bolivia.
Ahí hay acuerdos inconfesables, o una peligrosa ruta que nos están obligando a tomar los gobiernos de Cuba y Venezuela, por quién sabe qué chantajes a nuestras máximas autoridades o al partido gobernante, Morena.
De ninguna manera preocupa que se haya dado asilo a Evo en México, sino que se convierta a nuestro país en un coto de conspiraciones contra otros gobiernos, como lo fue Cuba hasta la caída de la Cortina de Hierro y el fin del subsidio soviético.
Evo, con el apoyo logístico y político del gobierno de México, alienta el fuego de la guerra civil en los altos de Los Andes.
Todos pudimos ver al dirigente cocalero Faustino Yucra Yarhui, recibir instrucciones de Evo Morales desde México, a través de una llamada telefónica, para “que no entre comida a las ciudades, vamos a bloquear, cerco de verdad”.
Evo dijo que esa llamada y video fue un montaje, pero no niega que sea su voz.
La Fiscalía General de Bolivia inició una investigación a Evo por terrorismo y sedición, mientras él complota desde México contra un gobierno que asumió democráticamente luego de la renuncia del presidente.
Áñez formó gabinete, cambió los altos mandos de las Fuerzas Armadas, reunió al Congreso con todos los partidos, prepara la convocatoria a elecciones y busca pacificar Bolivia.
Y desde México, arropado por el gobierno, Morena y su prensa, Evo busca descarrilar el proceso de paz que pondría fin a los enfrentamientos que se dan desde que se robó las elecciones.
En Bolivia van más de 30 muertos por el conflicto poselectoral, y Evo Morales aseguró, por escrito, que renunciaba al cargo para contribuir a la pacificación en su país. Mentira, desde aquí alienta el choque y el derramamiento de sangre, lo que ha ocasionado la protesta de la presidenta Jeanine Áñez.
Morales, al igual que Maduro, se formaron ideológicamente en la escuela Ñico López del Partido Comunista de Cuba, en La Habana.
Ahora Cuba dejó de ser funcional para debido a sus problemas económicos: casi no hay bancos, la comunicación es mala, se acabaron los vuelos a Estados Unidos. Lo mismo Venezuela, donde prácticamente no llegan aerolíneas internacionales, salvo muy pocos vuelos (como el de Interjet que se inauguró la semana pasada desde México).
México siempre ha sido territorio amigo para los perseguidos del mundo, lo cual es un orgullo. Pero no era un centro de conspiración contra naciones amigas.
Cuidado con convertirnos en la cuba de los 70 y principio de los 80.
El horno no está para bollos, pues además de hechos que bordean el terrorismo dentro del territorio nacional, ahora estamos cerca de que se nos acuse de prohijar el terrorismo en América Latina.
Y esto sucede justo cuando hacinamos en porquerizas a refugiados centroamericanos en el sur del país para que no molesten a Trump, y hacemos todo lo que Estados Unidos nos exige, contra nuestras tradiciones, para perseguir migrantes en todo el territorio.
Todo esto es muy raro, diría un viejo conocido.
Suena a chantaje de Cuba o Venezuela. Algo le deben nuestros gobernantes, Morena, a esos regímenes.
O se impone un sector del gobierno para que México juegue un papel que ya no pueden desempeñar Caracas ni La Habana.