El Bix, la tradición maya que da voz y alimento a las ánimas solas
CANCÚN, QRoo, 27 de octubre de 2026.- Quintana Roo guarda entre sus tradiciones mayas historias que han pasado de generación en generación y que, ante la cercanía del Día de Muertos, vuelven a despertar la curiosidad y el temor de quienes crecieron escuchándolas. Una de ellas es la del Huay Chivo, una criatura que, según la leyenda, recorre caminos solitarios y poblados durante las horas más oscuras de la noche.
Conocido también como Wáay Chivo, este personaje forma parte del imaginario popular de la península de Yucatán y está relacionado con antiguas creencias mayas sobre los wayob, figuras vinculadas con la transformación espiritual y las capacidades sobrenaturales. Con el paso del tiempo, el relato incorporó elementos de la tradición católica, hasta convertir a esta criatura en un ser asociado con la brujería y los pactos con el Diablo.
Quienes conocen la leyenda lo describen como una figura aterradora, con cuerpo y brazos de hombre, pero cabeza, patas y pezuñas de chivo. Su pelaje es negro y sus ojos rojos brillan en medio de la oscuridad, una imagen que ha alimentado innumerables historias contadas al calor de las conversaciones familiares.
Según la tradición oral, el Huay Chivo aparece después de la medianoche en caminos apartados, montes y ranchos. Su presencia se relaciona con olores desagradables, ruidos extraños y ataques a animales de corral, señales que, de acuerdo con las narraciones populares, anuncian que algo fuera de lo común ronda las cercanías.
Una leyenda que cobra fuerza durante el Hanal Pixán
En comunidades de Quintana Roo con profundas raíces mayas, las celebraciones del Hanal Pixán mantienen viva la memoria de los difuntos mediante altares, alimentos, rezos y reuniones familiares. Sin embargo, alrededor de estas fechas también resurgen historias sobre apariciones y seres sobrenaturales que forman parte del patrimonio oral de la región.
La leyenda del Huay Chivo advierte que encontrarse con esta criatura y mirarla directamente a los ojos podría provocar fiebres, escalofríos o un mal conocido popularmente como “mal aire”. Antiguamente, algunas personas creían que podían protegerse mediante cruces de madera, sal en los caminos y objetos considerados sagrados.
Aunque no existe evidencia de que el Huay Chivo sea real, su historia continúa formando parte de las narraciones que acompañan las noches de octubre y noviembre, cuando el recuerdo de los difuntos se mezcla con las leyendas que sobreviven en la memoria colectiva.
En Quintana Roo, donde la herencia maya permanece presente en la lengua, la gastronomía y las celebraciones tradicionales, relatos como este recuerdan que el Hanal Pixán no solo es una oportunidad para honrar a quienes ya partieron, sino también para preservar las historias que los abuelos transmiten a las nuevas generaciones.
Y como advierte la leyenda, cuando la noche cae sobre los caminos solitarios y un ruido extraño rompe el silencio, hay quienes prefieren no mirar hacia atrás y seguir su camino, por si acaso el Huay Chivo anda cerca.




