MORELIA, Mich., 14 de mayo de 2018.- Es una escena idílica: una mujer alcanza la madurez emocional y física, forma una pareja estable, inicia una familia, disfruta de las pequeñas satisfacciones del hogar, las primeras palabras de los niños, sus primeros pasos, sus travesuras, a veces dedicada exclusivamente al cuidado de su hogar, a veces a la par que su desarrollo profesional.

En la realidad las cosas pueden ser distintas, ya que muchas madres viven en la duda de cómo habría sido su vida de no tener hijos. Viven en el arrepentimiento por haber optado por la maternidad.

Las dificultades propias de la crianza, las presiones económicas, la situación sentimental, la estabilidad o inestabilidad laboral, el nivel de ingreso, la insuficiencia de redes de apoyo para las madres y sus hijos se erigen como factores estresantes que contrastan esa imagen feliz de la maternidad, expresó Sephyr, fundadora de un grupo en Facebook para madres arrepentidas.

Y a eso se suma la presión social, porque las personas esperan que la madre sea una mujer realizada y orgullosa de su labor, no arrepentida y llena de dudas, lo que hace que la mayor parte de quienes desean no haber tenido hijos se mantengan en el silencio, lo que aumenta su malestar.

“Amo a mis hijos, pero a veces me pregunto cómo habría sido mi vida si no hubieran nacido, si habría logrado mis sueños, si habría sido mejor persona; naturalmente, de esto sólo puedo hablar en el grupo”, expresó Sephyr.

Y no es una problemática nueva o restringida a cierto tipo de mujeres: Oma Donarth recogió en su libro Madres Arrepentidas los resultados de su estudio sobre la maternidad y quienes desean haber tomado otra opción, a través de los testimonios de 23 mujeres, lo que sucede en el alma y en el cuerpo de estas mujeres, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España en el país ibérico representan el tres por ciento de las madres.

“Sienten que han perdido su libertad, que se trata de otra forma de esclavitud que les hurta la creatividad y que dejaron de ser lo que eran antes”, expresó Oma Donarth en una entrevista con motivo de la presentación de su libro.

Oma Donarth refirió que estas emociones se detectaron en madres con un factor en común, que es el amor hacia sus hijos que no les genera satisfacción: “el malestar de las mujeres es hacia la experiencia de la maternidad, no hacia los hijos”.

“Siempre que escogemos un camino dejamos otro sin recorrer y podemos pasarnos la vida arrepintiéndonos de no haber tomado ese otro”, expuso Carlota Boyer, especialista en psicoterapia.

En México no existen estadísticas sobre la cantidad de mujeres que se arrepienten de ser madres. Tampoco hay estudios para conocer la magnitud del problema. Lo que sí hay es una enorme presión por ser la mujer madre idónea: siempre atenta; con hijos educados, limpios y bien portados; un marido satisfecho; con habilidades en la cocina, para educar y en la intimidad; capaz de desarrollarse en su trabajo; perfecta en su aspecto, siempre con un buen estado de ánimo, lamentó Ana, usuaria de un grupo en Facebook para madres arrepentidas.

“Lo peor es que sé que soy un monstruo por sentir que no debí ser madre; amo a mis hijos, pero me gustaría no haberlos tenido”, reiteró Ana.

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