Cuando las cosas no salen como tú lo quieres

Roxana Bermúdez

Por motivos que se escapan a nuestra comprensión y control, muchas veces las cosas no salen como uno quisiera, la situación se torna difícil y se convierte en algo muy distinto de los que esperábamos y buscamos algún justificante: algunos dicen es que Dios tenía preparado algo mejor para mí! tal vez no era mi momento, eso no era para mí.


¿Qué tanto es cierto todo lo anterior, habrá algún justificante? ¿habrá una situación divina que nos imponga un momento para cada uno de nosotros?
Lo cierto es que cuando las cosas no son… no suceden, aunque uno haga lo imposible para que se logren. Se podría hacer y deshacer, pedir, llevar, buscar, rogar, y demás, pero, si eso que tanto se quiere no se da, hay que reconocer que hay que dejarlo ir. Porque igual, no hay nada más que hacer.


El dejar ir lo que no se da, no es un sinónimo de mediocridad, ni una muestra de conformismo. Solo quiere decir que hay que aceptar que ya se hizo todo lo humanamente posible para conseguir lo que se deseaba y no sucedió. El motivo, se desconoce. Pero claro está que ese camino no es. Hay que soltar el apego, cambiar la dirección, buscar otros horizontes y hacer algo nuevo.


Soltar lo que no se da, no es rendirse, es aceptar lo que no es, para poder ver con mayor claridad lo que está por presentarse.

Cada quien puede interpretar esta cuestión a su manera, destino, Dios, universo, coincidencias, etc…sea cual fuere esta razón. Para soltar lo que no es, sin culpa ni reproche, uno tiene que tener fe y reconocer que cuando las cosas no se dan como uno quiera seguramente esa opción no es y ya viene en el camino algo mejor.


Nadie vino a este mundo para sufrir o morir en vida.
Bendecido sábado.