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CANCÚN, QRoo, 9 de febrero de 2026.- No pidió trato especial. No buscó compasión. Solo llevó consigo su solicitud de empleo, su determinación y una certeza profunda: quiere trabajar.
Eder Soto, de 18 años, se presentó a la jornada de reclutamiento Ven y Empléate con un objetivo claro: conseguir su primer empleo formal y comenzar a construir su independencia. Entre filas y solicitudes, su historia no pasó desapercibida.
Vive con una discapacidad, pero su conversación gira en torno a metas, no a limitaciones. Habla de aprendizaje, de crecimiento, de aportar. Maneja herramientas digitales, utiliza computadora y está dispuesto a capacitarse. Quiere demostrar que la productividad no depende de etiquetas, sino de voluntad.
Su paso como voluntario en el CRIT Quintana Roo marcó su carácter. Ahí aprendió disciplina, empatía y compromiso. Hoy quiere llevar esas cualidades a una empresa que le permita ganarse su propio dinero y sentirse útil en el engranaje de una ciudad que crece.
Para Eder, un empleo significa más que un salario: representa autonomía, dignidad y la posibilidad de demostrar que la inclusión laboral no debe quedarse en discursos institucionales.
Su historia interpela directamente al sector empresarial de Cancún. Porque detrás de cada currículum hay sueños, y detrás de cada oportunidad hay una decisión que puede cambiar una vida.
Una vacante para Eder no sería un acto de caridad, sino de justicia. Y Cancún tiene la oportunidad de demostrar que el talento, cuando se reconoce, transforma comunidades enteras.