COZUMEL, QRoo, 14 de abril de 2019.- El parque ecológico Laguna Colombia es mucho más que flora, fauna y especies protegidas como la tortuga marina, los cocodrilos y cientos de aves migratorias y endémicas de Cozumel.
Ir a Punta Sur, es sumergirse en la historia de esta isla, imaginar navegar hacia la luz del faro que nos llevará a puerto seguro, es abrir la escotilla para llegar al Museo de la Navegación y conocer testimonios de los mayas, los piratas y los corsarios que surcaron las aguas del Caribe Mexicano.
Punta Sur obtiene su nombre justamente por su ubicación: está en el extremo sur de la isla, es una reserva natural de mil 130 hectáreas con un complejo lagunar de  tres áreas: Laguna X’tacún, Chunchacab y  Laguna Colombia.  
Cuenta con dos faros, el más antiguo es el Templo del Caracol que data del periodo  post clásico 900-1517 DC y el Faro de Punta Celaraín, de 1934, con 133 peldaños. 

Hubo otro faro, uno de hierro que fue diseñado en 1907 por Gustav Eiffel, el mismo arquitecto que diseñó la torre en París, y que lleva su nombre y del cual únicamente queda la base de piedra.
La distancia entre la carretera federal y el faro es de cuatro kilómetros y al llegar se puede ver una construcción centenaria, la Casa del Farero, construida en 1907. 
Este personaje tenía gran relevancia en la vida de la comunidad, porque se encargaba de registrar llegadas de embarcaciones, pero además, llevaba registro de intercambio de productos, nacimientos y muertes.
Y es justo ahí donde actualmente está el Museo de la Navegación de Cozumel.
El parque Punta Sur es administrado, junto con otra área natural protegida, un museo y una zona arqueológica.

La Fundación de Parques y Museos de Cozumel, con personal especializado, cada 20 años restaura la Casa del Farero y los artículos que aún se conservan. Entre sus pertenencias destaca una cruz de madera que fue encontrada en una duna de arena, cerca del inmueble, lleva inscrita el nombre de Manuel García, quien falleció en 1937.
Jorge, uno de los guías especializados cuenta que en una ocasión, dando un recorrido con unos visitantes, un señor de la tercera edad, recordó que su abuelo había sido farero del lugar y su sepultura estaba cerca de ahí y le habían colocado una cruz.
El guía lo llevó hasta la vitrina donde actualmente resguardan la cruz y el señor se emocionó hasta las lágrimas porque se trataba de la misma cruz que él recordaba en su infancia, la de su abuelo.
También se exhiben artículos personales de los fareros como cajetillas de cigarros, biblias, guitarras, muebles, machetes, vasos, ollas, artículos de pesca, fotografías de quienes participaron en la construcción del faro como el señor Federico Alcérreca, algunos de estos objetos y fotografías fueron donados por la familia García Rejón, hay también cañones que en algún momentos fueron rescatados de las aguas de la zona.
Cientos de historias y de historia se encierran en esas paredes que actualmente están siendo restauradas nuevamente, pero sin cerrarlas al público.
Ahí, al recorrer las salas, se puede conocer a detalle  la piratería en el Caribe, los sistemas de defensa, la ruta de navegación costera, las primeras expediciones españolas en la Península de Yucatán, la conquista europea del Nuevo Mundo, asi como quiénes eran los contrabandistas del siglo XIX.
Hay mapas de navegación de Nicolás Sansón, de 1665; de Tomás Wood, de 1592; de Fray Diego de Landa, del siglo XIX. 

También está el mapa de la Terra Nova hoy América; el Códice Boturini Codex del siglo XV; el de Hernán Cortés de 1522 y el primer mapamundi en el que se refiere a América como Continente.
Visitar el Museo de la Navegación es una oleada de conocimientos, es una  zambullida de sabiduría para conocer la historia del Cozumel de hoy.
Se puede saber desde la historia de los piratas Barba Negra, Barba Azul y Barba Roja, todos ellos entre los 17 y 35 años de edad, conocer de los sacbés o caminos blancos que los mayas elaboraban para tener una mejor comunicación.
Conocer la sala de recreación de la fauna endémica de toda la isla, es un agasajo, ya que cuenta con 23 especies de anfibios y reptiles, 224 de aves,15 de mamíferos terrestres y 24 de murciélagos, de las que al menos 31 son endémicas de Cozumel y de la Península de Yucatán, como la lagartija picasombra, el mapache pigmeo, el coatí isleño, el pez sapo espléndida, el cenzontle, los pájaros carpinteros de frente dorada, el chipé amarillo, el águila caminera, el carpintero yucateco, el pájaro gato negro  y el colibrí esmeralda. 
También se puede conocer el mapa de la reserva de la Biósfera de Cozumel con su zona de núcleo, de amortiguamiento, de transición y el área urbana. 
El museo cuenta también con réplicas de los veleros y embarcaciones en miniatura  que surcaron estos mares y toda la Península, así como los sitios arqueológicos con los que cuenta la isla de Cozumel.
Además de la parte histórica, Punta Sur es un parque ecoturístico que cuenta con áreas de snorkel, recorridos en bicicleta por los senderos, observación de aves y cocodrilos en su hábitat natural y tiene su sitio de anidación y protección de la tortuga marina.
Es una memorable experiencia, siempre dispuesta a ser vivida, pero sobre todo  disfrutada.