FELIPE CARRILLO PUERTO, QRoo, 3 de mayo de 2021.- “Sorpréndanos, quítenos la imagen de Estado neoliberal, patriarcal y racista que hereda, proyecta y representará usted en su ceremonia para pedirnos perdón”, así dije hace unas horas, antes de iniciar el evento.

Pues resulta que el Presidente de la República no lo hizo, y mucho menos pidió perdón a nombre del Estado Mexicano que representa: le encargó hacerlo a Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación.

El discurso de Andrés Manuel López Obrador fue un largo recuento histórico que le sirvió para despotricar contra un medio de comunicación; para decir que estaba en Chan Santa Cruz, cuando en realidad estaba en Tihosuco; para asegurar que los mayas fueron derrotados y que habían sido guardianes de su cultura. Habló así, en pasado, como si estuviéramos muertos, como si no tuviera enfrente al general Isabel Sulub Cima y otros dignatarios mayas, muy pocos. Había más invitados del Presidente en el presídium.

No nos sorprendió que encargara a la secretaria de Gobernación leer el discurso para solicitar perdón a los mayas por los agravios sufridos durante la llamada Guerra de Castas.

Tampoco hubo respuesta de los dignatarios presentes a la solicitud, ya que en vez de que los jefes mayas hablaran, habló una joven a la que alguien nombró “representante del pueblo maya” de Quintana Roo, que por cierto vestía un vistoso terno de mestiza yucateca.

En la apertura se presentó a todos y todas por sus nombres, al presidente Andrés Manuel López Obrador, a la secretaria de Gobernación, al presidente de Guatemala (repudiado en su país por organizaciones mayas debido a su racismo); al gobernador, a otros mandatarios estatales, al presidente municipal… pero a los dignatarios mayas que tenía enfrente no solo dejaron de presentarlos por sus respectivos nombres, sino que además el Presidente de la República les dijo en su discurso: los mayas fueron derrotados en 1901.

Durante el evento pudo escucharse que los mensajes leídos por las y los oradores, tuvieron siempre como fondo fuertes gritos de protesta de gente de la comunidad que se manifestaba frente al museo y que solo quería saludarlo, entregarle solicitudes para resolver problemas de salud o para construir el edificio de una escuela.

Vinieron también personas de diversos puntos de la Península para manifestarse contra el Tren Maya, incluso quienes se manifestaban contra la alianza electoral de su partido con el Verde o que solo pedían ser atendidos.

En fin, no nos sorprendió como ofreció hacerlo en su Mañanera en Chetumal.

Dijo que por la veda electoral no mencionaba los programas con los que su gobierno beneficia a los pueblos indígenas.

Mi amigo, el conocido creador de arte Príncipe Maya, me dijo enojado:

“Vino a pedir perdón al pueblo maya y los 50 que asisten no son mayas, no veo a los aproximadamente 600 dignatarios mayas oficiales, a los sabios locales, promotores culturales, parteras, campesinos, mujeres mayas, maya hablantes, a los maestros indígenas, a los filósofos y científicos mayas… es una falta de respeto para nuestros hermanos mayas”.

Antes de los discursos de los visitantes se hizo un ritual a cargo del aj men de Tepich, fue muy breve, y más que simbólico fue como hecho para que él y sus allegados se lucieran ante las cámaras.

La gente de Tihosuco, como las de nueve ejidos que bloquearon por la mañana su paso cerca de la localidad Pedro A. Santos, exigió también en sus pancartas y mantas que la SCT les pagara la indemnización que aún les debe.

Hubo otras manifestaciones previas de feministas y transportistas que adornaron su visita.

No hubo tal solicitud de perdón, no hubo sorpresa, sigue la deuda y usó la veda electoral como pretexto para no hacer compromisos, pero sí dejó algo claro: que no tiene el control de todo.