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CANCÚN, QRoo, 18 de enero de 2026.- Durante el rezo del Ángelus dominical en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV exhortó a los fieles a no perderse en la búsqueda de la fama o el reconocimiento, y a centrar su vida en lo esencial, recordando que cada persona es profundamente valiosa a los ojos de Dios.
Al reflexionar sobre el Evangelio según San Juan, el Pontífice destacó el testimonio de Juan Bautista, quien supo reconocer a Jesús como el Cordero de Dios y hacerse a un lado con humildad, pese al cariño y reconocimiento que gozaba entre la gente. Señaló que su ejemplo es una enseñanza vigente para una sociedad que con frecuencia confunde la felicidad con el éxito, la visibilidad o la aprobación social.
El Papa advirtió que estas falsas promesas suelen derivar en frustración, relaciones frágiles y divisiones, y subrayó que la verdadera alegría se encuentra en saberse amado por Dios. “El Señor no viene a deslumbrar con espectáculos, sino a compartir nuestras luchas y cargar con nuestros dolores”, expresó.

Tras el Ángelus, León XIV dirigió también su mirada a los dramas que vive el mundo y pidió oraciones por la grave crisis humanitaria en el este de la República Democrática del Congo, donde la violencia armada ha obligado a miles de familias a abandonar sus hogares y buscar refugio, principalmente en países vecinos como Burundi. El Pontífice describió a la población como enfrentando grandes dificultades y llamó a que el diálogo prevalezca para abrir caminos de reconciliación y paz.
Señaló que el sufrimiento en esa región se ha visto agravado por fenómenos climáticos extremos, luego de que intensas lluvias provocaran un deslave que dejó al menos 18 personas fallecidas, complicando aún más la situación de comunidades ya golpeadas por el conflicto, la escasez de alimentos, agua potable y atención médica, así como por el riesgo de enfermedades como el cólera.

Asimismo, el Papa expresó su cercanía con las poblaciones del sur de África afectadas por lluvias torrenciales e inundaciones que en días recientes han cobrado más de un centenar de vidas y dejado comunidades enteras bajo el agua, con severos daños a viviendas e infraestructura en países como Sudáfrica, Mozambique y Zimbabue.
Antes de concluir, León XIV reiteró su llamado a no distraerse con las apariencias, a vivir con sencillez y sobriedad, y a dedicar cada día un momento al silencio, la oración y la reflexión, siguiendo el ejemplo de Juan Bautista. Finalmente, encomendó a los fieles a la intercesión de la Virgen María, modelo de humildad y sabiduría.