CANCÚN, QRoo, 2 de agosto de 2021.- El INAH convocó a diseñar una cubierta de protección integral para la Pirámide de la Serpiente Emplumada.

El objetivo es desarrollar un proyecto que garantice su conservación y permita estabilizar el monumento arqueológico.

Podrán participar ciudadanos mexicanos o extranjeros, sin límite de edad, especialistas en arquitectura o ingeniería civil.

Las bases y requisitos están a consulta en la página: https://convocatoriapse.inah.gob.mx/

En 1921, el arqueólogo Manuel Gamio concluía la exploración y restauración de la Pirámide de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacan, a partir de ese momento comenzó una carrera a contrarreloj para su conservación, ya que desde el año 350 d.C., se mantuvo en condiciones estables debido a que la fachada principal fue cubierta por una construcción llamada Plataforma Adosada.

A un siglo del desenterramiento de este monumento arqueológico, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lanzan el Concurso Internacional Serpiente Emplumada, cuya finalidad es el diseño de una cubierta de protección integral para el que es considerado uno de los edificios más bellos del México prehispánico.

En conferencia de prensa realizada en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, el director general del INAH, Diego Prieto, acompañado por la secretaria de Cultura y Turismo del Estado de México, Marcela González, dieron a conocer las bases y requisitos de esta convocatoria, ya disponibles en el sitio oficial: https://convocatoriapse.inah.gob.mx/.

Se espera que de este concurso, dijeron, surja un proyecto arquitectónico de cubierta que garantice la conservación, y contribuya a la estabilización del edificio prehispánico, a fin de amortiguar las principales causas de deterioro asociadas al intemperismo a las que está sometido el monumento arqueológico desde hace un siglo, y que inciden, sobre todo, en su fachada principal.

El titular del INAH explicó que el descubrimiento y desenterramiento de la Pirámide de la Serpiente Emplumada, durante el proyecto dirigido por Manuel Gamio, entre 1917 y 1921, determinó el subsecuente proceso de deterioro de la misma, al alterar las condiciones de equilibrio con su medio ambiente, las cuales mantenía desde hacía milenio y medio.

A esta condición se sumaron intervenciones que se ejecutaron entre los años 50 y 80, utilizando productos hidrofugantes, aceites y cemento, materiales incompatibles con los de fábrica, los cuales repercutieron aún más en la conservación de los elementos pétreos que decoran los paramentos: representaciones de serpientes emplumadas en los taludes y tableros de cada uno de los siete cuerpos que tuvo originalmente.

Acompañado también por la secretaría técnica del INAH, Aída Castilleja González, el antropólogo Diego Prieto comentó que dada esta problemática, la cual se ha acelerado en los últimos 18 años, a finales de 2015 se conformó un comisión académica, multidisciplinaria e interinstitucional, entre cuyos miembros están los reconocidos arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo López Luján, Sergio Gómez Chávez y Saburo Sugiyama, así como la restauradora Laura Filloy Nadal, para elaborar un diagnóstico completo con el uso de tecnología de punta y diseñar soluciones de conservación que tomen en cuenta condiciones estructurales, físicas, químicas y ambientales.

Asimismo, dijo, con el apoyo del Gobierno del Estado de México, entre 2017 y 2018, en la estructura piramidal se dispuso un equipo para monitorear de forma periódica los cambios climáticos, de temperatura y de exposición a factores como lluvia, sol y viento.

De ahí, subrayó Diego Prieto, que la convocatoria al Concurso Internacional Serpiente Emplumada representa una segunda fase en las medidas que la Secretaría de Cultura y el INAH implementan para garantizar la preservación del monumento: “En efecto, su nivel de afectación es considerado grave por los especialistas, por el cúmulo de procesos cada vez más acelerados de arenización, disgregación, filtraciones, manchas de humedad, fracturas, pérdida de color y de elementos arquitectónicos.

“El hecho de que estos daños hayan empezado hace muchas décadas, no quiere decir que no nos preocupe. El INAH jamás ocultará la realidad sobre la conservación de los bienes que tiene bajo su custodia, por el contrario, reconoce y enfrenta los riesgos con responsabilidad, seguridad y eficiencia técnica”, reiteró el titular de la institución.

En su intervención, Rogelio Rivero Chong, y el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, director del Proyecto Tlalocan, señalaron que entre 2005 y 2007 se llevaron acciones para reducir la concentración de humedad en la Pirámide de la Serpiente Emplumada, como el retiro del cemento dispuesto encima de los cuerpos piramidales, respetando aplanados originales, y sustituyéndolo por recubrimientos de cal; además de reorientar los drenes para canalizar el agua pluvial de manera efectiva, evitando su escurrimiento por la fachada principal, así como la colocación de pastas de sacrificio en los relieves para captar las sales solubles y reducir la pérdida de material pétreo.

Esta problemática proviene de tres fuentes: agua pluvial; humedad por capilaridad y ambiental, lo cual implica el aumento de la humedad relativa que, aunado a bajas temperaturas, favorece el crecimiento de las eflorescencias salinas en los materiales pétreos. Estos factores de deterioro “se potencian de noviembre a febrero, y hay una mayor pérdida de piedra porque se suman bajas temperaturas y alta humedad relativa en las madrugadas, las cuales favorecen al crecimiento de sales solubles, cristalizando y rompiendo los poros de la piedra, con lo que se disgrega y desagrega la matriz pétrea de los relieves”, explicó.

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