La naturaleza pone en jaque la falta de coordinación y nula continuidad de acciones de 27 organismos privados y de gobierno, ante el visible desencanto del turismo.
CANCÚN, QRoo, 21 de julio de 2018.- Hasta el momento, es incalculable el volumen de sargazo que ha arribado a las playas de Quintana Roo y que, por cuestiones de la sabia naturaleza, seguirá recalando.
La administración de Carlos Joaquín González, 10 gobiernos municipales de la entidad y la iniciativa privada, sin efectiva coordinación y cada uno a su entender, tratan de solucionar la problemática que, si bien es un fenómeno natural, pega a la que fuera la envidiable imagen de los destinos turísticos de Quintana Roo.
Esas amplias playas de arena blanca y mar azul turquesa que se presumían nacional e internacionalmente, y por las que cada año millones de turistas visitan el estado, parece estarse borrando de las imágenes. 
Ahora, se han convertido en playas de arena blanca y mucho, pero mucho sargazo, que ha invadido la duna y el acceso al mar en algunos lugares, incluso con mal olor, cuando se acumula.
El plancton no perdona la inicial apatía del gobierno estatal ni de los ayuntamientos de Benito Juárez, Puerto Morelos, Solidaridad, Tulum, Felipe Carrillo Puerto, Lázaro Cárdenas, Bacalar, Othón Pompeyo Blanco, Cozumel e Isla Mujeres, como tampoco el que nunca se hiciera un efectivo seguimiento de acciones de gobiernos estatales y federales.
Si bien recientemente se ha hecho alarde de un esfuerzo interinstitucional, el sargazo ha rebasado cualquier intento de solución gubernamental, ya que multiplica su masa cada 18 días, ajeno a la falta de coordinación de los gobiernos de Quintana Roo con hoteleros, la lentitud de las empresas científicas que siguen analizando posibles soluciones, aunado a la mala planificación y hasta la presunta corrupción de administraciones como la del ex gobernador Roberto Borge y la supuesta máquina inventada e inservible para recolectar sargazo.
En esta temporada de verano, las imágenes de arena blanca y mar azul, que circulan a nivel nacional e internacional, así como las redes sociales, no pueden excluir al sargazo, ante la visible decepción de los turistas.
Quienes al comprar o planear su viaje, se imaginaron caminar o retozar en la fina arena bajo el sol, para luego darse un chapuzón, hoy conocieron, sintieron y olieron en Cancún, Puerto Morelos, la Riviera Maya, o cualquier destino de Quintana Roo, el color verduzco del sargazo.
El escenario que encontró el vacacionista en este verano es de algunas playas color marrón y poca arena, pese a los esfuerzos tardíos y hasta desesperados de las autoridades y de los hoteleros que tienen frente de playa, éstos últimos, desde que inició el problema no han podido evitar las cancelaciones y salidas anticipadas de los vacacionistas, situación que afecta a los servicios turísticos complementarios, como los náuticos o el restauranteros, entre otros, y que ha sido corroborada por agencias de viaje.
Ahora, para llegar al mar, muchos turistas tienen que atravesar primero una larga barrera de sargazo. Muchos lo hacen, pero otros, prefieren regresar a sus hoteles, irse a la alberca y después tomar la decisión de regresar a su lugar de origen y quizá de no regresar al Caribe Mexicano hasta que se solucione la contingencia de la naturaleza, ya que el costo por venir a los destinos de Quintana Roo, que se supone son de sol y playa, es oneroso y no pagan precisamente para convivir con el plancton.
Vicente Ferreyra, director general de Sustentur, empresa promotora del desarrollo sustentable, reconoció que el hecho de que no haya avance en este tema vital para el destino, refleja una total falta de coordinación, porque si bien todos están trabajando, cada quien lo hace por su lado:
“El tema del sargazo es un tema coyuntural, no necesariamente tiene que ver con un impacto local, su impacto en mayor, y refleja lo que debemos hacer: no podemos seguir trabajando aislados, sin coordinación. Los retos que tiene la sustentabilidad nos obligan a mantenernos unidos y a trabajar en conjunto”, enfatizó.
Lamentó que no haya suficiente coordinación entre empresas, gobierno y sociedad para atender los grandes retos presentes ni una capacidad de respuesta.
Quintana Roo no está preparado y no cuenta con los procesos adecuados para dar una respuesta de manera rápida y contundente al problema del sargazo, reconoció.
En el último boletín emitido por el Gobierno del Estado respecto a esta problemática, se informó que hasta el pasado 19 de julio habían sido retirados de las playas 79 mil 863.6 metros cúbicos de sargazo, cifra que dista mucho del promedio general que venía manejando la Secretaría Estatal de Ecología y Medio Ambiente, que era de mil 100 metros cúbicos al día, porque si son mil 100 metros cúbicos diarios los que se recogió en 28 días, el resultado de esa operación es 30 mil 800 metros cúbicos, no los 79 mil 863.6 metros, que afirman.
Empero, la autoridad estatal pide al sector productivo y la sociedad civil hacer frente a la emergencia “con información puntual” y además se mantuvo en su postura de que no hay cancelaciones turísticas por consecuencia del sargazo.
Sin embargo, la autoridad estatal es omisa en generar la información para aclarar puntos medulares como la continuidad de los compromisos adquiridos desde 2015, los lugares de depósito del sargazo, el desglose de los recursos ejercidos a la fecha, las gestiones y montos en proceso de solicitud para continuar con la limpieza, los proyectos que se tienen para el retiro del plancton desde el mar, las acciones para concretar programas efectivos de prevención y las alternativas de aprovechamiento del alga, entre otros. 
El problema se veía venir desde hace unos tres años. Quintana Roo viene sufriendo el incremento del sargazo desde 2014, año en el que los especialistas avistaban, por primera vez, la presencia de la marea de plancton masiva en el Caribe Mexicano.
Para 2015, el sargazo ya había alcanzado volúmenes de hasta 10 toneladas por kilómetro lineal de playa, lo cual sobrepasó por completo la capacidad de limpieza del sector hotelero y de las autoridades municipales, comenzaron las afectaciones económicas y el impactos ambientales en los ecosistemas costeros.
Para atender el recale atípico, los entonces secretarios de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, y de Medio Ambiente y Recursos Naturales, José Guerra Abud, anunciaron una serie de acciones para atender el problema.
Dentro de ellas, se canalizaron recursos por 150 millones de pesos, a través del Programa de Empleo Temporal (PET), así como apoyo de equipo y maquinaria.
De ese dinero, 60 millones se utilizaría en caso de que el grupo técnico-científico dictaminara si era viable cosechar el sargazo en el mar. Hasta el momento, no se tiene el resultado de dicho dictamen ni el final de los recursos, según los actuales titulares de ambas dependencias federales, Enrique de la Madrid y Rafael Pacchiano, respectivamente, quienes en su última visita a Cancún, dijeron que los estudios aún continúan.
En cuanto a la maquinaria adquirida en ese entonces, según el actual secretario de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo, Alfredo Arellano Guillermo, señala que el ex gobernador Roberto Borge, mando a hacer una máquina especial para recoger sargazo, a la empresa mexiquense Tecno Productos Gab, y que costó seis millones de pesos, pero el invento solo sirve para recoger lechuguilla. Incluso, agregó, que es un riesgo para el lecho marino, pues está diseñada para limpiar suelos de ríos y lagunas.
En la administración de Roberto Borge se informó que a través del Programa Empleo Temporal se contrató a más de 4 mil 600 personas con equipo y maquinaria. Hoy son 450 las que trabajan en ese mismo problema.
Se dio a conocer que a través del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) se instalaría un centro permanente para la atención de este fenómeno con el objetivo de coordinar las acciones de seguimiento. A la fecha, se desconocen los resultados.
De igual manera se anunció una estrategia de comunicación explicativa de qué es el sargazo, dirigida a los turistas nacionales e internacionales, así como a la población, a través de la colocación de mantas y la distribución de información directa, en inglés y en español, en las zonas afectadas, medida que no se observa hoy en día.
La Sectur, en ese entonces, señaló que distribuyeron más de 30 mil postales informativas, además de que se envió información a los socios comerciales de las 23 oficinas del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) en el exterior, para dar a conocer las acciones realizadas en cuanto al sargazo. A la fecha, no se han dado a conocer acciones similares y muchos turistas desconocen el tema.
Y a pesar de que, también en julio de 2015 se conformó una Comisión Interinstitucional, formada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Secretaría de Gobernación (Segob), Secretaría de Marina (Semar), Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), así como un grupo técnico-científico encabezado por Semar, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc) para la continuidad  de acciones, la atención a la problemática en este verano de 2018 inició desde cero, a pesar de los compromisos establecidos y aunque desde de 2017, el sector hotelero venía advirtiendo y haciendo el llamado a las autoridades para actuar ante el inminente arribo masivo de sargazo, que se duplica su volumen cada 18 días y que afectaría nuevamente las costas de Quintana Roo.
El recale masivo de sargazo, se veía venir desde 2015. Con mucha anticipación, el monitoreo en las imágenes satelitales y el intercambio de información con instituciones y especialistas en el tema, esperaban acciones preventivas para evitar las afectaciones que hoy se tienen.
Sin embargo, pasó un año sin acciones concretas por parte del Gobierno del Estado, en temas como la declaratoria de desastre, proyectos de recoja, destino y uso del sargazo.
El delegado de la Secretaría de Gobernación en Quintana Roo, Leopoldo Proal Bustos, señaló a principios de junio pasado, que el Gobierno del Estado no había realizado hasta ese momento, ninguna propuesta de solución al conflicto y que los recursos que estaban solicitando para atender la problemática solo eran un paliativo sin resultados a largo plazo, y esa representación se mantenía a la espera de proyectos sustentables y bien argumentados, para poder presentarlos a nivel federal. Pero nada se hizo.
Así, llegó la temporada alta de vacaciones de verano 2018 y el alga invadió las costas de Quintana Roo, donde los puntos con mayor volumen de arribo se registran en Puerto Morelos, Tulum, Riviera Maya y Cancún, en el caso de este último punto en las playas de Punta Cancún, Chac Mool, Delfines y Coral, los turistas tienen que tolerar el sargazo acumulado en las playas.
En Puerto Morelos, la situación es muy similar, no obstante que a diario los hoteles realizan limpieza de playas en tres turnos, el arribo es constante y nuevamente se acumula el sargazo, por ello los empresarios hoteleros han insistido en el proyecto de retirar el alga desde adentro del mar y trabajan en un plan piloto en esa zona.
El sector hotelero no se da abasto para el retiro del sargazo, a pesar de que la gran mayoría abrió las plazas de sargacero para realizar la limpieza de las playas y que incluso adquirió maquinaria para agilizar los trabajos.
El 22 de junio, con una inversión de 62 millones de pesos proveniente de recursos federales, al fin el Gobierno de Quintana Roo puso en marcha un operativo de limpieza de playas en siete municipios: Othón Pompeyo Blanco, Tulum, Solidaridad (Riviera Maya-Playa del Carmen), Cozumel, Puerto Morelos, Isla Mujeres y Benito Juárez (Cancún), trabajos que quedaron bajo la responsabilidad de la secretaría estatal de Ecología y Medio Ambiente (Sema).
Ya con la temporada vacacional encima, las autoridades de los tres niveles de gobierno, decidieron por fin buscar soluciones y establecer compromisos.
De esta manera, el 26 de junio de este año fue instalada una mesa de trabajo por parte de la administración de Carlos Joaquín González, del Ayuntamiento de Benito Juárez, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de la Secretaría de Turismo (Sectur) y del sector hotelero de Cancún y de Puerto Morelos, para implementar un plan de acción integral que considere buenas prácticas para el manejo adecuado del sargazo una vez que llega a la playa, su recoja, traslado, destino y uso, así como presentar propuestas para su retiro desde dentro del mar y encontrar financiamiento para ello, entre otros objetivos, puntos que el sector hotelero venía pidiendo desde hacía más de un año y que incluso ya había avanzado, porque en Puerto Morelos los hoteleros operaban un plan piloto para el retiro del sargazo desde el mar, por lo que esta reunión no fue calificada de provechosa por parte del sector hotelero, toda vez que no hubo avances ni compromisos tangibles.
Pese a que la Secretaría Estatal de Turismo (Sedetur) se ha empeñado en señalar que en esta temporada vacacional no se han registrado cancelaciones por el tema del sargazo, el presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún y Puerto Morelos, Roberto Cintrón Gómez, confirmó el registro de salidas anticipadas por parte de los vacacionistas, desilusionados de la imagen de la playa con la presencia del sargazo.
Roberto Cintrón también corroboró la cancelación de reservaciones, sobre todo en el segmento de bodas y romance, pues el marco de la playa que las parejas esperaban, de arena blanca y mar azul, ahora tenía también sargazo en grandes proporciones.
El sector náutico también ha reportado afectación, ya que las salidas anticipadas representan para ellos el que los turistas ya no realicen actividades que habían programado.
Iván Ferrat Mancera, presidente de los Asociados Náuticos de Quintana Roo, lamentó que también se ha visto dañado equipo por la presencia del plancton en el mar.
Ante este panorama y la afectación a sus intereses, cada empresa actúa conforme entiende o interpreta los criterios ambientales para disminuir la afectación, lo que ha llevado, incluso, a algunas compañías a caer en errores garrafales y a ser sancionados, como sucedió en Tulum, donde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) el 11 de julio pasado, clausuró obras y actividades en un predio de 10 mil metros en el polígono del Parque Nacional Tulum al detectar instalaciones, remoción y depósito de sargazo sobre la duna costera donde además se encontraban nidos de tortuga marina marcados y señalizados. El lugar, colindante y adyacente a un hotel, sin que hasta el momento la Sema haya dado alguna explicación al respecto.
Según las empresas, los criterios ambientales las mantienen atadas de manos, ya que si bien pueden recoger el sargazo no tienen dónde llevarlo de manera inmediata y optan por enterrarlo o acumularlo, pero la encargada de retirar el sargazo que es la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo (Sema), tarda hasta casi una semana para llevárselo de la playa, lo que finalmente sí afecta la imagen de las playas, además de que el olor que genera el alga acumulada por días no es agradable ni para los trabajadores ni para los turistas, confirmó el representante del sector hotelero de Cancún y Puerto Morelos.
A la fecha, empresas, investigadores y académicos han dado a conocer proyectos para el aprovechamiento del sargazo, dentro de los cuales se encuentran su empleo para generar biofertilizantes, cosméticos y alimento para animales; sin embargo, aún no hay avances concretos en ese tema y el alga sigue llegando a las costas de Quintana Roo y en forma homogenea seguirá duplicando su masa cada 18 días.
De esta manera y ante la evidente falta de dirección de las autoridades estatales, quizás los turistas y locales tendrán que acostumbrarse a que la nueva imagen de Cancún, Riviera Maya, Playa del Carmen, Tulum y los demás destinos de Quintana Roo es: arena blanca, mar azul turquesa y sargazo.