CANCÚN, QRoo, 14 de abril de 2019.-  El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece que pretende extender su imperio a través de proyectos de inversión con los que se dice ayudará a detonar el desarrollo y dar bienestar en el sureste.
Su primer intento como empresario en Quintana Roo terminó siendo un fracaso, ahora aprovecha pero ahora quiere regresar con su investidura de presidente.
El secretario de Comercio de Estados Unidos dijo al presidente Andrés Manuel López Obrador que  “están dispuestos a invertir” y éste, se congratuló del interés mostrado considerando inocentemente que se iniciará una nueva etapa de apoyos para el bienestar de los mexicanos.
Con tal de atraer inversiones “sin precedentes” ofrece su proyecto estratégico: el Tren Maya.
Apoyando a una de las fracciones de los dignatarios mayas de Quintana Roo, y casi pulverizada la resistencia indígena, Andrés Manuel Lopez Obrador ofrece el territorio maya y permitirá, al parecer, que Trump tenga el pastel completo, pues no solo ayudará a concretar el Tren Maya sino que permitirá inversión estadounidense en “otras obras de infraestructura en el sureste”.
De esta manera, como gobierno, Estados Unidos invertirá en Campeche, Chiapas, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo.
Organizaciones no gubernamentales de Quintana Roo advierten que si el Presidente de México promueve mayor ingerencia de los Estados Unidos en el sector Turismo “se pondría en riesgo la soberanía del país”,  y fueron más allá las de Chetumal, advirtiendo que “el objetivo de Trump es cerrar fronteras y traer gente de la DEA para combate al narcotráfico, además de colonizar la zona turística que más aporta al PIB país”.
Dicen que la inversión servirá para manipular al gobierno obradorista, que en su afán de terminar su obra cumbre, estaría poniendo prácticamente en manos de Donald Trump el desarrollo del sureste de México.
Desde noviembre de 2018 una gran cantidad de académicos, artistas, investigadores y ambientalistas manifestaron a Andrés Manuel López Obrador subpreocupación sobre el proyecto del Tren Maya y del corredor comercial y ferroviario del Istmo de Tehuantepec por las características similares, ahora en manos de inversionistas de Singapur.
La intromisión de Donald Trump, al megaproyecto del Tren Maya es fuertemente rechazada en zona maya, aunada al descontento por la falta de foros efectivos a ejidatarios de comunidades mayas por parte de Fonatur.