TULUM, QRoo, 15 de abril de 2019- Minutos antes de las 6 horas de este lunes 15 de abril de Semana Santa, un comando armado llegó a bordo de un automóvil de lujo y una camioneta doble cabina hasta las instalaciones de un hotel de Tulum,  y con lujo de violencia golpeó a dos trabajadores a los que llamaron para que salieran.
Uno de ellos fue maniatado y encajuelado en unos de los vehículos; un automóvil blanco de lujo, de modelo reciente, que se retiró a toda velocidad del lugar junto a la camioneta doble cabina.
La sentencia de muerte era clara para quien viajaba en ese receptáculo del vehículo, pues luego de estos levantones y encajuelamientos, normalmente sigue la tortura y la ejecución en algún punto fuera de la ciudad.
El cuerpo de Luis N estaba destinado a aparecer olvidado en algún sendero o usado en alguno de los muchos escenarios de terror que a diario monta el crimen organizado en el norte de Quintana Roo.
Por increíble que parezca, la suerte de Luis era mayor de lo que sus captores calcularon.
Sin que se sepa el modo, la víctima del levantón logró abrir la cajuela al doblar el vehículo desde la Avenida La Selva a la altura de la calle Río Caliente, en las inmediaciones de La Colonia Ejido y Tumben Ka, y aprovechando la menor velocidad, el capturado saltó hacia afuera en medio de las brumas del amanecer, para internarse a toda prisa a una zona de monte donde lo persiguieron los sujetos armados aunque no se percataron después que logró cruzar la carretera y refugiarse; irónicamente por la situación, en las cercanías de una funeraria.
Los captores frustrados abandonaron el vehículo incluso con la cajuela abierta al oír sirenas, pensando que pudiera ser la policía aunque fuentes indicaron que en realidad se trataba de un operativo de auxilio por el aviso de un accidente hacia la parte sur de la ciudad.
Cabe mencionar que el levantón mismo, ocurrido unos 20 minutos antes, fue conocido de manera directa por la central de policía que recomendó a una mujer que dio la voz de alarma que “permaneciera tranquila y primero fuera a la vivienda de su amigo, para asegurarse de que no lo hubieran llevado a su casa” y solo en ese caso, que insistiera con la policía para revisar la situación.
Una vez fuera de peligro, quien recobró en ese momento su nombre y su vida; Luis Miguel “N” llamó a sus amigos y a la policía -que ya había sido varias veces alertada, sin que hubiera una reacción-  y fue hasta ese momento, pasadas las 7 horas cuando la policía se presentó en el lugar de los hechos para acordonarlo por espacio de más de una hora, sin dar mayores detalles a dos reporteros presentes, entre ellos el corresponsal de Quadratín.