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COZUMEL, QRoo, 13 de octubre de 2026.- El sida felino es una enfermedad viral exclusiva de los gatos que no representa riesgo de contagio para los seres humanos ni para los perros, aclaró el médico veterinario zootecnista Raúl Rosado. El especialista destacó que contar con información adecuada es fundamental para evitar temores innecesarios y garantizar la atención responsable de las mascotas.
Aunque el Virus de Inmunodeficiencia Felina (VIF) es altamente contagioso entre felinos y no cuenta con una vacuna preventiva, un diagnóstico positivo no significa necesariamente una sentencia de muerte. Con detección oportuna, seguimiento veterinario y cuidados adecuados, los animales infectados pueden mantener una calidad de vida favorable durante un tiempo prolongado.

Los primeros signos de la enfermedad pueden pasar inadvertidos, pues algunos gatos permanecen asintomáticos durante un periodo prolongado. Sin embargo, conforme avanza la infección, pueden presentar pérdida de peso, falta de apetito y, en etapas más avanzadas, úlceras en el rostro, síntomas que requieren valoración profesional.
Rosado explicó que las pruebas de laboratorio son fundamentales para confirmar la infección, por lo que recomendó acudir con un veterinario ante cualquier sospecha. En particular, señaló la prueba de antígenos como método para detectar el virus. Los gatos positivos pueden requerir antibióticos durante las crisis para controlar infecciones bacterianas oportunistas, bajo supervisión médica.
Para reducir el riesgo de transmisión dentro del hogar, el especialista recomendó mantener aislados temporalmente a los gatos rescatados y realizarles estudios de laboratorio antes de permitirles convivir con otros felinos. Esta medida ayuda a identificar posibles infecciones y tomar decisiones informadas para proteger a todos los animales de la familia.
En cuanto a los gatos ferales o en situación de calle que resulten positivos y no tengan posibilidades de ser adoptados para vivir en interiores, Rosado planteó la eutanasia como una medida para contener la propagación del virus. Se trata de una decisión delicada que requiere valoración veterinaria individual y consideración del bienestar animal; la infección por sí sola no implica que todos los gatos deban ser sacrificados.




