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Foto: Especial

Teléfono Rojo

José Ureña
 
| 26 de septiembre de 2018 | 10:12
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·          Descentralización gubernamental con pies de plomo
·          Moctezuma: SEP a fuera de Puebla y sin parafernalia
·          Quirino: la larga y difícil tarea de reconstruir Sinaloa
El lópezobradorismo tendrá sus razones.
Pero la primer secretaría de Estado en girar hacia el interior de la república será Educación Pública (SEP), predestinada a Puebla con el predestinado Esteban Moctezuma.
No lo hará a ciegas y a locas, como se pensó cuando lo prometía Andrés Manuel López Obrador, lo repetía en campaña y lo despejó dudas la noche de su triunfo exultante.
Justo en cumplimiento de ese discurso, Moctezuma empeñó su palabra:
-Yo el 2 de diciembre voy a estar despachando en Puebla.
Y lo estará.
¿Cómo?
Aquí está la novedad.
El propio Moctezuma ya busca espacio cómodo para instalarse y no planea hacerlo ni en el casco urbano ni con el tradicional séquito de los miembros del gabinete.
-No es necesario –me dice.
Y redondea:
-La secretaría estará donde esté yo. Ahí se atenderán los principales problemas y se tomarán las decisiones.
EN LA PERIFERIA Y OFICINAS MODESTAS
Todo se hará, señalamos en el título, con pies de plomo.
Esteban Moctezuma, ahora dedicado a los foros para dar un nuevo giro a la enseñanza pública tras la cuestionada reforma eductiva del régimen, lo explicará en su momento.
Por ahora basta con escuchar a algunos de sus colaboradores –verbigracia, su amigo inseparable Luis Maldonado- para adelantar el bosquejo de cómo se hará la desconcentración.
Moctezuma ya tiene un espacio –“modesto, pero suficiente”, me dijo cuando recorría la zona- en los suburbios poblanos para no alterar para nada la vida de esa bella ciudad.
Con base en esos datos, es posible adelantar:
No se instalará en el centro de la urbe para evitar congestionamientos y, llegado el caso, manifestaciones de los distintos grupos del magisterio: al menos siete y varios de ellos antagónicos.
No se irá con una larga lista de colaboradores –unos 150 al cabo de meses-, lo cual significaría dejar en la Ciudad de México las principales oficinas.
-Se irá si acaso con la subsecretaría de Educación Superior –Puebla es la capital estatal con más universidades- y algún otro organismo como el instituto de alfabetización.
Así se evitará la explosión del mercado inmobiliario y, obvio, la distorsión de la economía local.
Además, todo se hará en coordinación con las autoridades locales para no ser factor de disrupción en algún ámbito, social, económico, salarial, habitacional…
Y de paso, no habrá choque con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la Coordinadora (CNTE) o hasta la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE).
SINALOA: LA DIFÍCIL RECONSTRUCCIÓN
1.- Quirino Ordaz enfrenta la tarea más ingrata.
Y a la vez la más satisfactoria.
Decenas o tal vez centenas de miles de sinaloenses resultaron afectados con las pasadas lluvias –“muchos perdieron hata sus ropas”- y en la emergencia no hay reposo.
Esta ya pasó, dice Ordaz con cierto consuelo, pero apenas comienza su desfile por dependencias federales, llamados de auxilio a todos los secretarios, invitaciones para constatar el desastre en las ciudades, el campo, la energía eléctrica, las escuelas…
Todo en la coyuntura de la transición, lo cual hace más difícil la tarea de reconstrucción.
-Pero aquí vamos, poniendo a Sinaloa de pie…
Y 2.- Eviel Pérez Magaña resumió ante diputados el saldo social del sexenio: 2.2 millones de pobres, 6.2 millones de personas incorporadas a los servicios de salud, 4.5 millones “que ya no son pobres y tampoco vulnerables”.
En lo político, describió el secretario de Desarrollo Social, hay coordinación en los trés ámbitos de gobierno para hacer más efectivos los programas de apoyo a la población.