CANCÚN, QRoo, 19 de enero de 2020.- A una semana del tiroteo en el colegio de Torreón, se muestra el verdadero drama y más que nunca, el riesgo latente que existe en las escuelas de Quintana Roo, específicamenten Cancún, donde la apatía, falta de investigación y seguimiento de las autoridades de la Secretaria de Educación estatal (SEQ) podría provocar alguna tragedia similar.

Pero vamos a los hechos:
Después de que José Ángel, de 11 años de edad, hiriera a compañeros, matara a su maestra y se suicidara esa trágica mañana, nadie imaginaba lo que vino después.

El viernes 10 de enero, a las 8 horas, José Ángel, de sexto grado de primaria, pidió permiso para ir al baño y 15 minutos después, salió del baño armado. Su profesora al salir a buscarlo, recibió la muerte por una bala de una de las dos pistolas que portaba, quién abrió fuego contra 5, el maestro de educación física y finalmente, se suicidó.

El menor en su lapsus cambió su uniforme por un pantalón oscuro, tirantes y una playera en la que se leía Natural Selection, la gran mayoría coincide que fue en referencia a Eric Harris, el preparatoriano que junto a Dylan Bennet provocaron en otro tiroteo, el 20 de abril de 1999, en una escuela de Estados Unidos, la Matanza de Columbine, de Denver, Colorado.

Tras iniciar las investigaciones, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congeló las cuentas bancarias por 100 millones de pesos del padre y del abuelo del niño.

Ambos, se dijo, estarían ligados a la delincuencia organizada.

Lo que pasó ese 10 de enero en el Colegio Cervantes, de Torreón, Coahuila, es un hecho que si las autoridades educativas y los padres de familia no toman en cuenta, puede repetirse en Quintana Roo:

El 20 de marzo de 2019, Quadratín Quintana Roo público que en Cancún, en la secundaria pública 19, una pistola fue llevada a un salón de clase a un grupo de segundo año.

Incluso el niño que la llevó dio a sus compañeros una exposición de los calibres y clasificación de las pistolas que comúnmente usan policías y sicarios.

También se vendieron balas en 20 y 30 pesos, en horas de clase y dentro de la misma secundaria pública Benito Juárez, ubicada en la Región 103.

La noticia corrió como polvorín y después de que algunos estudiantes de otros grupos avisaron a la dirección, algunos niños fueron expulsados por vender balas.

Uno de ellos, trascendió, las vendía “por necesidad, para comprar comida en la cooperativa”, según cuenta un padre de familia, a cuya hija mejor cambio de secundaria.

Y hasta ahí, la SEQ dio carpetazo: jamás los directivos dieron una explicación fehacientemente a los padres de familia de ese grupo, ni en ese entonces, el director, que fue cambiado en este ciclo escolar.

Pero, ¿y la pistola?, ¿qué pasó con el niño que la llevó a la secundaria?

“A él no le hicieron nada, otras veces la volvió a llevar, sigue en el grupo y ahora está en tercero y la pistola era de verdad”, comenta la estudiante que ya no cursa ahí la secundaria.

Mencionó también que adentro del plantel, los estudiantes fuman cigarrillos y que aunque “huele” los prefectos hacen como que no pasa nada.

Y recordó también que ‘ en el baño de niñas se venden polvitos blancos en bolsitas”.