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CANCÚN, QRoo, 20 de enero de 2026.- Cada tercer lunes de enero aparece en redes sociales, medios de comunicación y conversaciones cotidianas el término Blue Monday, conocido como el “día más triste del año”. Sin embargo, detrás de esta etiqueta hay una mezcla de marketing, psicología popular y percepción social que vale la pena entender.
El término Blue Monday fue creado en 2005 por Cliff Arnall, entonces profesor asociado de la Universidad de Cardiff, como parte de una campaña publicitaria para la agencia de viajes Sky Travel. El objetivo era identificar el momento del año en el que las personas tendrían mayor predisposición a reservar vacaciones.

Para ello, Arnall presentó una fórmula pseudomatemática que combinaba factores como el clima invernal, las deudas acumuladas tras las fiestas decembrinas, el salario mensual, el tiempo transcurrido desde Navidad, el abandono de los propósitos de Año Nuevo y la falta general de motivación. Con base en estos elementos, determinó que el tercer lunes de enero sería el día más triste del año.
Con el paso de los años, la idea ganó popularidad a nivel mundial, impulsada principalmente por campañas publicitarias, marcas y redes sociales, que encontraron en el término una oportunidad para conectar con emociones comunes tras el periodo vacacional.
Un concepto desmentido… incluso por su creador
Con el paso de los años, la comunidad científica desacreditó la fórmula por carecer de rigor académico. Psicólogos y especialistas en salud mental coinciden en que no existe un día universalmente más triste, ya que el estado emocional depende de múltiples factores individuales y contextuales.
El propio Cliff Arnall terminó renegando de su creación y, desde 2016, se sumó al movimiento #StopBlueMonday, impulsado junto con Turismo de las Islas Canarias, para desmontar el mito y promover mensajes positivos relacionados con el bienestar emocional.

¿Cómo se vive el Blue Monday en México?
En México, el Blue Monday no se reconoce oficialmente desde el ámbito de la salud mental, pero sí ha sido adoptado como una referencia social. Factores como la cuesta de enero, el regreso a la rutina laboral y escolar, y el impacto económico de las fiestas, hacen que muchas personas se identifiquen con el mensaje, aunque especialistas aclaran que la tristeza o el estrés no se concentran en un solo día.
Psicólogos y expertos en bienestar coinciden en que el Blue Monday puede servir como pretexto para hablar de salud mental, autocuidado y emociones, siempre que no se minimicen los padecimientos reales como la depresión, la ansiedad o el agotamiento emocional.
Más que un día “triste”, el Blue Monday se ha convertido en una invitación a reflexionar sobre el bienestar emocional, a pedir apoyo cuando se necesita y a normalizar conversaciones sobre la salud mental, especialmente al inicio del año.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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