Una privada sin iniciativa por decisión de AMLO

Sin una representación y participación activa de la iniciativa privada durante el acto inaugural del Cuadragésimo Quinto Tianguis Turístico en la Ciudad de Mérida, terminó el que será recordado como el Tianguis más planeado y organizado, ya que fue hasta la tercera ocasión cuando finalmente pudo llevar a cabo de manera presencial.

Lo que le voy a platicar no es conocido por el grueso del ecosistema turístico nacional.

Habla muy claramente del papel que el Presidente de México concede a la iniciativa privada nacional y de la lamentable distancia que el Mandatario ha marcado en su vinculación con ella.

Nacido en sábanas de seda turística, Miguel Torruco, de cuna empresarial, conoce a la perfección la actividad turística de donde viene su larga experiencia.

Diríamos que es un funcionario que pudiera ser visto como una pieza de la iniciativa privada en el gabinete del Presidente López Obrador.

Si eso sirviera de algo.

En el proceso de preparación para la pieza inaugural del evento, 15 o 20 días antes, Miguel Torruco comentó al Presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico la conveniencia de que hiciera uso de la palabra, la petición fue que no se extendiera en el discurso más de cinco minutos.

Braulio Arsuaga se comprometió a que no excedería el tiempo que especialmente el titular de la Secretaría de Turismo le había asignado.

Comentó la oportunidad con algunos amigos cercanos al CNET y expertos en turismo, y procedieron todos a darle una utilidad histórica al mensaje.

Para ello, luego de reconocer qué oportunidades ofrecía la coyuntura económica y sanitaria del país, Arsuaga y sus colaboradores y amigos procedieron a consultar a Kenneth Smith Ramos, uno de los mexicanos que más conocen el T-MEC y las oportunidades y riesgos que impone a México el acuerdo comercial, la manera en que dentro de los mecanismos de promoción del propio acuerdo comercial, podría insertarse la actividad turística trilateral.

La propuesta, por ese simple hecho, tenía dimensión histórica.

El documento que pretendía también entregarse al Presidente de México y sintetizarse en el discurso en el que se trabajaba tenía la clara intención, expresa, de aprovechar el T-MEC para insertar a la actividad turística nacional en una dinámica que permitiera una rápida recuperación en varios renglones.

Ese relanzamiento de la actividad turística a partir del T-MEC tenía también, y de manera esencial, la misión de que México llevara a la reunión entre los tres mandatarios, de Canadá, Estados Unidos y México, una propuesta innovadora y la capacidad de convocar de manera inteligente a que los socios se involucraran a reactivar el turismo a partir de compromisos compartidos.

Propuestas en materia de infraestructura, de capacitación para el ecosistema turístico de las tres naciones, promoción conjunta de destinos turísticos, creación de un grupo que fomentara las inversiones, así como la creación de una Unidad de Inteligencia Turística para planear políticas públicas destacaba tanto en el discurso como en el documento que habría de compartirse con el Secretario de Turismo nacional.

Todo ello, por cierto, sustentado en la actual letra del T-MEC.

Era una buena carta para México ante la reunión de alto nivel entre los mandatarios de las tres naciones.

Fue una lástima, penoso, el que el Presidente dictara la instrucción de que no consideraba conveniente que el CNET ni la Concanaco, cuyo Presidente viajó a Yucatán para hacer presencia en el acto inaugural, participaran en la inauguración y que, en todo caso, se sentaran en un segundo plano al igual que los gobernadores, que desde distintas entidades participaron presencialmente en el Tianguis Turístico.

Omito contarle cómo tomaron los empresarios la decisión gubernamental.

El acto inaugural inició media hora tarde por el retraso en el vuelo del Presidente de México, quien fue recibido con un aplauso que nos recordó la llegada próxima del frío invernal.