En mi carta a Los Santos Reyes solicito que el gasto social del actual gobierno de México se convierta en una verdadera estrategia de Estado para combatir la pobreza y pobreza extremas en nuestra nación.


Resulta ya necesario que las ventanillas de gratuidad bajo el argumento de la política social, se siga perdiendo un dinero que no cambiará la situación de vulnerabilidad de muchos de los beneficiarios de estas políticas sociales.
Bastantes programas, de los 213 programas sociales, pudieran reconvertirse en programas que incidan en un cambio estructural de la situación adversa que padecen mexicanas y mexicanos en todo el país.


El reto al actual gobierno es que compruebe que su estrategia dista de ser una electorera que le permita para mediados del año entrante contar nuevamente con ese cheque en blanco que conceda garantía absoluta de una maniobra legislativa ilimitada para seguir haciendo los cambios que desea para arraigar su 4T en la nación.


Dejemos pues de obsequiar partidas presupuestales para darle a la ciudadanía beneficiada por esos programas , en la medida de lo posible, su incorporación a la vida productiva y que contribuyan con su esfuerzo al crecimiento y desarrollo nacional.


En la medida de sus posibilidades, cierto, y su disposición a hacerlo.

Puedo prever que a mediados del 2021 habrá al menos 20 millones de votantes que estarán contentos de poder agradecer en las urnas el beneficio que concede una política de “beneficio social”.


Hay 724 mil millones de razones para creer que la ciudadanía le votará confianza para mantener los cambios que se ha propuesto López Obrador.
Son los 724 mil millones de pesos que sostienen la política de gasto social que impone hasta este año el Gobierno del país en 213 programas sociales los que votarán por la continuidad.


Esos 20 millones de mexicanos votarán por si “adelante” por la continuidad de las políticas públicas y la autoproclamada cuarta transformación sin que haya nada que garantice que en un futuro relativamente corto ellos no tendrán más que ser sujetos de apoyos estatales.

Pido a Los Reyes exista en este año que viene que esas políticas de “gasto social” dejen de ser eso, un gasto y exista en el país ese propósito de definir qué regiones del país son generosas en la producción de pobres y pobres extremos, analizar las posibles vocaciones productivas de esas regiones, establecer políticas y estrategias para fomentar la incorporación de empresas y funciones productivas aprovechando las políticas de estímulo fiscal.


Preparar a las poblaciones, capacitar a la gente, fomentar empresas colectivas entre las poblaciones, revolucionar la realidad en esas zonas del país para que en una década o menos de posible, esas mexicanas y mexicanos sean capaces de encontrar en su futuro mejores perspectivas de las que hoy tienen en sus manos.


Invitar a las empresas privadas, mexicanas o extranjeras, ser actores principales en esa reconversión social para combatir con eficacia el lastre de la pobreza.


Demasiado pedirle a los Reyes, demasiado.

  • @etorreblancaj en Twitter

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