Las razones de Olga Sánchez Cordero
                Olga Sánchez Cordero va a comenzar a conocer lo que es la “política real”, pues tendrá una posición de privilegio que varios ambicionan: la secretaría de Gobernación.
                Desde un avión se ve que algunos quieren que su paso por Gobernación sea fugaz y que se vaya pronto a disfrutar la tranquilidad de su escaño en el Senado… y que deje libre la cartera más importante del gabinete.
                Sea cual sea el resultado de esa puja por hacerle breve su estancia en Bucareli, Olga Sánchez Cordero tiene, cuando menos, tres temas que destacan en su agenda y en los cuales le asiste la razón: despenalización de la mariguana, cultivo lícito de amapola y amnistía.
                Ojalá le den tiempo y apoyos para concretarlos.
                Como apuntamos en este espacio el 13 de febrero, frenar la despenalización de la mariguana es retrasar lo inevitable.
                Prácticamente en todo Estados Unidos está permitida y no tiene ningún sentido que aquí la sigamos prohibiendo.
                En México muere más gente por el combate a la mariguana que por su consumo.
                Un estudio coordinado por Catalina Pérez Correa (ya citado en este y otros espacios) nos da cifras que dejan frío:
                -Entre 2006 y 2012 fueron detenidas en México 156 mil personas por consumo de mariguana.
                -Según cifras de 2012, seis de cada diez reos en reclusorios federales estaban presos por delitos contra la salud. El 67 por ciento de ellos, por consumo de mariguana.
                -En los 15 estados que dieron información sobre menores infractores, se descubrió también que seis de cada diez están recluidos por consumo de mariguana.
                -Durante 2013, tres mil personas fueron detenidas en la Ciudad de México por delitos contra la salud, todas ellas vinculadas a la posesión o consumo de mariguana.
                No tiene ningún sentido continuar encarcelando gente por el consumo, producción o venta de mariguana cuando en Estados Unidos es legal prácticamente en todo el país.
                El contexto internacional cambio y nosotros también debemos cambiar.
                Habrá que tomar medidas preventivas, como intensas campañas de salud para informar del daño que hace esa droga, como en su momento se hizo con el alcohol y el tabaco.
                El cultivo de amapola es la única alternativa de vida que tienen muchos campesinos en la sierra de Guerrero. Ahí no crece nada más.
                Ya el gobernador guerrerense Héctor Astudillo había planteado la necesidad de legalizarla, de acuerdo con protocolos internacionales. Hay que hacerlo.
                Si hoy meten preso a un campesino guerrerense por sembrar amapola y pasa diez o quince años en la cárcel, al salir va a volver a sembrar amapola porque no tiene otra alternativa de vida.
                La amapola produce la goma de opio, que es precursora de morfina, útil en tratamientos médicos. Por eso hay países donde su siembra es legal, en sintonía con una serie de acuerdos regulados por organismos internacionales de salud.
                Tiene que hacerse el trámite y lograr que su cultivo sea legal en las zonas montañosas del país. Sus fines serían farmacéuticos. ¿Por qué no?
                Y el tercer punto interesante que plantea la próxima secretaria de Gobernación es el de la amnistía.
                No lo pone como se dijo en campaña: generalizada, con el consentimiento de los familiares de las víctimas. Eso hubiera implicado una presión descomunal de parte de los delincuentes hacia los agredidos.
                Sánchez Cordero plantea amnistía ahí donde no hay víctimas directas.
                Volvemos al caso de los campesinos de la sierra de Guerrero, presos por sembrar amapola. Deben salir.
                Los casos ligados a la mariguana también deben considerarse sujetos de amnistía.
                No es sostenible ningún argumento para tener en prisión a decenas de miles de personas por consumir mariguana.
                Ellos no le han hecho daño a nadie y las puertas de las cárceles deben abrirse para los consumidores de mariguana y para los que siembran amapola.
                Ya no se ha vuelto a hablar de amnistía para los capos, secuestradores y otros delincuentes si consiguen el perdón de las víctimas o de sus familiares.
                Está la otra versión, la de Sánchez Cordero.
                Se trata de tres buenas iniciativas con que se ha comprometido la próxima secretaria de Gobernación, y merecen ser respaldadas.