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Congruencia y coherencia política
* No juguemos con la alimentación; es cosa seria
México tiene que resolver un problema serio que se presenta con nuestros socios comerciales y que tiene que ver con los productos, siembra e importación de productos transgénicos. No hacerlo así condenará al país a tener un cúmulo de sanciones en el marco del Temec y sobre todo implica enrarecer el ambiente que existe en la sociedad comercial del Norte de América.
Cuando AMLO ya era presidente electo pudo haber aclarado algunos puntos en los que su gobierno no estaría de acuerdo con lo estipulado en el acuerdo (energías limpias y petróleo así como la importación de productos transgénicos) y procurar hacer los cambios que nos darían, en ese entonces en la estructuración del acuerdo comercial algunos dolores de cabeza, pero nos garantizarían la tranquilidad que hoy ya no tenemos.
Convocar a consultas en el terreno de productos del campo por el tema de orígenes transgénicos como lo han hecho Estados Unidos y Canadá implica tener ooootrooo ring en el que las tres naciones tienen la tarea de resolver diferendos que implican miles de millones de dólares. Ya son muchos diferendos que pueden salirnos en conjunto carísimos.
El problema central con este asunto tiene que ver con la importación de maíz amarillo transgénico. Nuestra economía se ha visto en la necesidad de importar maíz amarillo a ritmos anuales, datos al 2022, de 16.5 millones de toneladas porque no somos una nación autosuficiente como lo somos en el caso de maíz blanco.
90 por ciento de esas importaciones vienen de Estados Unidos porque nuestros socios son los principales productores de maíz amarillo en el mundo. La superficie sembrada por ellos supera los 96 millones de acres. Un acre equivale a 4 mil 46 metros cuadrados. México es su principal cliente. La producción anual de Estados Unidos ronda los 15 millones de bushel que es una unidad de medida que para el maíz equivale a 56 libras o 25.40 kg por unidad.
Por supuesto que las importaciones de maíz amarillo vienen fundamentalmente de nuestros socios comerciales. De Brasil y de Argentina vienen 10 por ciento de nuestras compras. En total México habrá pagado en 2022 cinco mil millones de dólares por las importaciones de maíz amarillo que por cierto es transgénico, del que el Gobierno de México no quiere importar. Lo venimos importando desde finales del siglo anterior y durante todo este siglo porque poco maíz no transgénico se siembra y se comercializa en el mundo. Por supuesto que es más caro que el transgénico.
Lo transgénico ofrece mejores rendimientos en la cosecha y mayor resistencia a contingencias ambientales o plagas. El incremento en producción respecto a los maíces criollos puede fácilmente superar 30 por ciento. Para el productor es más rentable y para el comprador más barato respecto a otras variedades criollas no transgénicas.
El acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá contemplan la posibilidad de que México deje de adquirir maíz amarillo o blanco de índole transgénico siempre y cuando haya argumentaciones científicas que demuestren que la variedad de estos maíces tienen impacto desfavorable en el organismo humano, cosa que, parece, va a ser muy complicado porque implica poner sobre la misma mesa a los científicos norteamericanos y canadienses frente a los científicos mexicanos para debatir el asunto. Hasta el momento no hay argumentos científicos contundentes en el mundo que demuestren que el organismo humano puede verse dañado en su salud por el consumo de productos transgénicos.
En teoría ese maíz amarillo transgénico es para alimentar al ganado aunque se sabe que en algunas ciudades se llega a mezclar con el maíz blanco para dar respuesta a la demanda que tienen ciertas capitales de la tradicional tortilla. Los productores de tortilla y productores de maíz blanco reconocen que en la CDMX y en Guadalajara Jalisco esto se practica con relativa frecuencia.
México es el segundo importador de maíz amarillo en el mundo. Para nuestro país este maíz es el décimo tercer producto de importación para que tengamos una idea de qué tan importante es para nuestra economía.
Ahora lo que tenemos que hacer, dicen los dirigentes de productores de maíz en Sinaloa, que es el principal estado productor de maíz blanco y amarillo, es reestructurar las políticas públicas hacia el campo porque en los pasados cuatro años todo lo que existía y que de alguna manera daba respuestas a las necesidades de los productores de varios granos básicos se desmanteló y eso ha restado capacidad de respuesta y de solución a los problemas de los productores de básicos quienes se quejan de que sus similares en Estados Unidos y Canadá cuentan con políticas públicas que les garantizan solución a sus problemas mientras que en México la ausencia ya de estas políticas han complicado mucho su labor de producción.
México consiguió autosuficiencia de producción de maíz blanco y puede conseguir, si se lo propone así la autosuficiencia en maíz amarillo o el desarrollo de otros productos que generen la proteína y nutrientes que el ganado requiere para alimentarse y crecer.
En el camino para conseguir la autosuficiencia en maíz blanco desarrollamos variedades híbridas en semillas que permiten rendimientos por hectáreas incluso superiores a las que han conseguido los agricultores de Estados Unidos. En Sinaloa, por ejemplo, hay casos en que el rendimiento por hectárea consigue 17 toneladas de maíz mientras que en el bajío de nuestro país los rendimientos rozan las 7 toneladas y en el sureste las 2 toneladas por hectárea.
Esto exigiría que replanteáramos las políticas públicas, redefinamos los apoyos a los productores, tengamos un banco de semillas que garanticen mejores rendimientos por siembra, definamos políticas comerciales por contratos, cubramos los riesgos en los precios, fomentemos la siembra y el acceso a fertilizantes, impulsemos las nuevas tecnologías y mejores condiciones de venta para los productores. Lo hacen así en Estados Unidos y Canadá, países en donde los gobiernos saben que con asuntos de la alimentación no se juega.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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