CANCÚN, QRoo, 11 de junio de 2018.- La vaquita marina, especie endémica de México que habita en el Alto Golfo de California, está a punto de desaparecer. Su principal enemigo, la pesca de un pez cuyo kilo de buche cuesta en el mercado ilegal hasta 60 mil dólares.

El pez totoaba se alimenta en la misma zona que la vaquita marina y por su fama también está en peligro de extinción. Su buche es considerado en los países asiáticos como un potente afrodisíaco, por lo que el kilo en México cuesta unos ocho mil dólares, en Estados Unidos a 16 mil dólares y en China y Japón se compra hasta en 60 mil dólares dentro del mercado negro.

Ricardo Rebolledo, especialista de la fundación National Marine Mammal, quien participó en Cancún en el reciente Festival de los Océanos, precisa que la vaquita marina comparte el hábitat con el pez totoaba y fue hasta que esta especie se comenzó a pescar con redes agalleras, de manera indiscriminada, cuando comenzaron los problemas para ambos.

Las redes agalleras consisten básicamente de un panel de malla construida de hilos finos, que se monta con cuerdas de refuerzo en todos sus lados, para obtener una posición vertical de la red en el mar. Son, por lo general, de poliamida, un hilo multifilamento que casi no se ve en el mar.

El problema de estas redes fantasma, es que muchas se pierden o son abandonadas y continúan capturando y matando peces durante largos períodos de tiempo. Se han usado para capturar una gran variedad de especies como bacalao, lenguado, roncador y pargo, atún, caballa, salmón, calamar y arenque, pero también pueden atrapar delfines y vaquitas marinas.

Ante ello, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, así como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales prohíben el uso de redes de enmalle en el Alto Golfo de California, pero no ha sido suficiente porque la pesca ilegal siguen atrapando delfines y vaquitas con el solo fin de que no escape el totoaba.

Los chinos consideran al totoaba una panacea, dicen que tiene cualidades afrodisíacas, medicinales y regenerativas, aunque ninguna investigación científica lo ha podido demostrar.

El mercado ilegal es tal que la Organización de las Naciones Unidas ha considerado al totoaba como la cocaína acuática de México ya que considera que el crimen organizado está detrás de ese negocio.

En mayo de 2017, el actor estadounidense Leonardo Di Caprio pidió al gobierno mexicano, a través de redes sociales, implementar acciones para la protección de este mamífero marino, lo cual fue respondido por la Federación un mes después, con la firma de un acuerdo para su cuidado al que fue invitado el ganador del Óscar.

Sin embargo, el pasado 6 de abril se dio a conocer la muerte de la primera vaquita marina de 2018 dentro de su área de refugio. El animal quedó atrapado en una red, lo que demostró los pocos resultados de los esfuerzos del Gobierno Federal y de las asociaciones internacionales en el tema.

Hombres de mar de la región han acusado a los cárteles de la droga como los responsables de pescar el totoaba y por consiguiente, culpables de la muerte de la vaquita marina, por lo que en medio de una batalla entre las autoridades y los pescadores ilegales, el riesgo de que desaparezca la vaquita marina y el totoaba es inminente.