Desvían a Mérida dos vuelos por intensas lluvias en Cancún
CANCÚN, QRoo, 2 de septiembre de 2026.- A las 9:57 horas del viernes 21 de agosto, una alarma marcó el arranque de un simulacro de emergencia química en la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Norponiente de Aguakan.
El ejercicio recreó un escenario de alta exigencia: una fuga de gas cloro provocada por una falla mecánica y el supuesto colapso simultáneo del sistema de vacío, las válvulas de autocierre y el lavador de gases.

A las 10:03 horas comenzó la fase de evacuación. El personal fue trasladado a una zona segura tomando en cuenta la dirección del viento, mientras las brigadas se concentraron en el área “fría”, considerada de menor riesgo. Desde ahí, el Comando de Respuesta coordinó las acciones y asignó funciones para enfrentar la emergencia conforme a los protocolos establecidos.
Cinco minutos después, a las 10:08, llegó el momento crítico: la Brigada de Productos Químicos ingresó a la zona “caliente”, clasificada como de alto peligro. Los especialistas utilizaron trajes encapsulados de Nivel A y equipos de respiración autónoma para localizar el supuesto punto de fuga y realizar el ajuste necesario para recuperar la contención de la válvula.

El simulacro permitió evaluar no solo la capacidad tecnológica de Aguakan, sino también la reacción de su personal cuando las principales barreras automáticas de seguridad dejan de funcionar. La coordinación entre brigadistas, protocolos y sistemas especializados fue puesta a prueba bajo condiciones diseñadas para exigir una respuesta rápida y precisa.
Con el ejercicio, Aguakan destacó la importancia de mantener una preparación permanente para el manejo seguro del gas cloro. La combinación de infraestructura especializada, tecnología y capacitación busca garantizar que, ante una emergencia real, el factor humano pueda responder de manera coordinada incluso cuando los sistemas automáticos presenten fallas.

En apenas 14 minutos, el simulacro pasó de la alarma a la intervención especializada y recuperación de la contención, dejando como principal resultado la evaluación de los protocolos y la capacidad de respuesta ante uno de los escenarios de mayor exigencia para la planta.