Quintana Roo tendrá calorón y lluvia sorpresa este martes
CANCÚN, QRoo, 22 de septiembre de 2026.- El Atlántico atraviesa una de las pausas más inusuales de su historia reciente: han pasado 326 días desde que el huracán Melissa dejó de ser un ciclón tropical el 31 de octubre de 2025, y en toda la temporada 2026 todavía no se ha formado un solo huracán en esta cuenca.
La sequía ocurre justo cuando normalmente se registra el periodo de mayor actividad. De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC), entre 1991 y 2020 el Atlántico promedió 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores por temporada, mientras que el primer huracán suele aparecer alrededor del 11 de agosto. Este año, hasta el 22 de septiembre, se contabilizan seis tormentas con nombre y cero huracanes.
La principal explicación está en El Niño, que este año se ha fortalecido de manera extraordinaria. NOAA señala que este fenómeno modifica la circulación atmosférica y genera mayor cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico, es decir, diferencias de velocidad y dirección entre los vientos de distintas alturas que pueden desorganizar las tormentas antes de que se conviertan en huracanes. También se han presentado otros factores desfavorables, como aire seco y movimientos descendentes que limitan el desarrollo de nubosidad profunda.
El contraste con el Pacífico oriental es precisamente lo que hace llamativa esta temporada. El mismo El Niño que está frenando al Atlántico tiende a reducir la cizalladura sobre el Pacífico oriental, mientras las aguas cálidas aportan energía para el desarrollo de los ciclones. NOAA había proyectado desde mayo una temporada por encima de lo normal para esta cuenca, con entre 15 y 22 tormentas con nombre y entre nueve y 14 huracanes. Hasta el 22 de septiembre ya se contabilizan 16 tormentas con nombre y cinco huracanes.
La diferencia quedó expuesta con Polo, que este martes se intensificó rápidamente frente a las costas del suroeste mexicano. El NHC reportó que el sistema alcanzó categoría 4 durante la madrugada y posteriormente se convirtió en un huracán mayor, con vientos sostenidos de hasta 130 nudos (240 km/h) en el reporte de las 09:00 UTC. Su núcleo se mantenía mar adentro, pero se pronostican lluvias de 75 a 150 milímetros, con máximos aislados de hasta 200 milímetros, en zonas costeras de Guerrero y Michoacán.
Así, mientras el Atlántico llega al tramo final de septiembre sin producir todavía un huracán, el Pacífico oriental muestra el comportamiento contrario: más sistemas, menor cizalladura y condiciones oceánicas favorables. No significa que el Atlántico haya quedado fuera de riesgo —la temporada termina el 30 de noviembre—, sino que la configuración atmosférica de 2026 ha hecho que ambos océanos estén viviendo temporadas muy distintas.




