Huay Chivo: monstruo maya que nadie quiere toparse después de medianoche
CANCÚN, QRoo, 28 de octubre de 2026.- La creencia de que el canto de un tecolote anuncia una muerte o que la presencia de una lechuza está relacionada con la brujería sigue alimentando supersticiones que pueden poner en peligro a estas aves nocturnas.
Un caso documentado en mayo de 2020 en Subincancab, localidad de Timucuy, Yucatán, evidenció las consecuencias de estos mitos: una lechuza de campanario fue atacada a pedradas por habitantes que la consideraban un ave de mal agüero. El ejemplar sufrió fracturas en el pico y un ala, y murió pese a los esfuerzos por salvarla, de acuerdo con la asociación Proyecto Santa María. Ese mismo año, la organización reportó agresiones contra lechuzas y tecolotes en las regiones oriente, poniente y sur de Quintana Roo.
En México se han registrado 27 especies de aves rapaces nocturnas, de las cuales 21 enfrentan alguna categoría de riesgo, de acuerdo con la revista de divulgación científica ¿Cómo ves?, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A las amenazas como la pérdida de hábitat se suma el rechazo provocado por creencias populares que las relacionan con la muerte y la brujería.
Una de las expresiones más conocidas es “cuando el tecolote canta, el indio muere”, frase que atribuye al animal un presagio sin sustento científico. Sus hábitos nocturnos, sus vocalizaciones y su capacidad para desplazarse en la oscuridad han contribuido a que se les vincule con acontecimientos sobrenaturales.
La investigación de divulgación “Xooch’: ¿El anunciante nocturno de males venideros?”, publicada por la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Mérida de la UNAM, aborda las supersticiones alrededor de la lechuza de campanario, conocida en maya como xooch’, y su asociación con la muerte y los malos presagios en Yucatán.
Sin embargo, sus cantos forman parte de su comportamiento natural y pueden estar relacionados con la comunicación, la defensa del territorio y la reproducción. No son señales de desgracias ni anuncios de acontecimientos futuros.
Lejos de los mitos, las lechuzas y los tecolotes cumplen una función importante en el equilibrio de los ecosistemas, ya que se alimentan de roedores y otras presas pequeñas.
Se estima que una lechuza de campanario puede consumir aproximadamente cuatro ratones al día, mientras que una familia de estas aves puede ingerir entre 16 y 18 ejemplares en el mismo periodo. Su dieta también incluye insectos y otros animales pequeños, por lo que contribuyen al control natural de especies que pueden afectar cultivos y espacios habitados.
Estas aves cuentan con adaptaciones que les permiten localizar y capturar presas durante la noche. Su comportamiento responde a procesos biológicos, no a creencias relacionadas con la brujería o los malos augurios.
Si una lechuza o un tecolote aparece en un patio, techo, árbol o construcción, lo recomendable es mantener la distancia y evitar cualquier acción que pueda lastimarlo. No se debe perseguir, golpear ni capturar al ejemplar, ni destruir sus nidos o refugios.
Si el ave está herida, es importante contactar a especialistas en fauna silvestre o a las autoridades ambientales para recibir orientación sobre cómo actuar.
En vísperas de Halloween y el Día de Muertos, conocer la función de estas especies ayuda a distinguir las creencias populares de los hechos y a evitar que el miedo se convierta en violencia contra la fauna.
Las lechuzas y los tecolotes no son aves de mal agüero: son depredadores naturales que contribuyen al equilibrio de los ecosistemas y cuya protección comienza por dejar atrás los mitos que los ponen en peligro.




