CANCÚN, QRoo, 25 de septiembre de 2018.- Se incrementan los delitos bancarios en Cancún, pues más de nueve casos de fraudes han salido a la luz pública en lo que va del año, además de robos y es Santander la institución más cuestionada al pretender deslindarse de los delitos que se cometen al interior de sus instalaciones.

La actitud de los funcionarios de Banco Santander deja a la deriva a sus propios clientes al no proporcionar alguna garantía ante los delitos que se cometen dentro de sus instalaciones, como el robo de 300 mil pesos a un cuentahabiente que cometieron sujetos disfrazados de funcionarios de la institución, que incluso le entregaron a la víctima un ticket de servicio y documentos de la sucursal.

Por ello, Rafael del Moral, ex delegado de la Comisión Nacional para la Defensa y Protección de Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef) y director del Centro Bancario de Quintana Roo, hizo un llamado a los cuentahabientes a extremar sus precauciones, a la vez que urgió a las autoridades judiciales, bancarias y a los legisladores a tomar acciones al respecto.

Lamentó el que, con la desaparición de la policía bancaria, estas instituciones no den garantías a sus clientes y ello esté propiciando un incremento significativo en fraudes y delitos bancarios en Cancún.

Si bien no se tiene una cifra estimada de las personas afectadas por esos delitos, se sabe que por lo menos hay un caso al mes.

Dijo que desde 2015 se comenzaron a presentar en esta ciudad y hay sospechas de personal de bancos involucrado en estos delitos.

Confirmó que en los últimos meses, la problemática se ha recrudecido, como el hecho de que cuentahabientes que hacen retiros mayores a 25 mil pesos sean asaltados afuera de las sucursales o en calles aledañas.

El banco en la mira es Santander, donde los clientes han visto desaparecer de sus cuentas cantidades de hasta 50 mil pesos, sin que esta compañía proporcione una explicación lógica al respecto y sólo opta por culpar al cliente.

Tal es el caso de Alfonso Reynoso, quien el pasado 17 de septiembre dentro de las mismas instalaciones del banco Santander, en uno de los cubículos de los ejecutivos bancarios, fue despojado de más de 300 mil pesos y la institución enfatiza que no fueron sus ejecutivos los que lo atendieron, por lo que no fue su responsabilidad y que no tienen la obligación de brindar seguridad al interior de sus instalaciones. Esto aún cuando los asaltantes extrañamente vestían el uniforme y entregaron documentos con logotipo del banco.

Otro caso fue el de Erika Jesús García, quien fue víctima de fraude electrónico por más de 130 mil pesos, por el mismo banco, en este caso en la sucursal de Plaza Hollywood.

“La subdirectora del banco me llamó para decirme que había una anomalía en mi cuenta y que habían retirado una fuerte cantidad de dinero, a través de una subcuenta virtual, cuando me notifica que me presente en el banco y resulta que esta institución nunca hizo un bloqueo de cuentas”, dijo la agraviada.

Santander argumenta que ella es la dueña del token, pero, a su vez, la cliente revira que Santander es el dueño del sistema donde se supone que la cliente resguarda su capital.

Dijo que, lamentablemente, ya lleva dos meses con este problema sin respuestas por parte de la Condusef y de la Fiscalía General del Estado, donde ya interpuso su queja y denuncia.

Rafael del Moral lamentó el que en esta ciudad se estén presentando cada vez más delitos en los bancos, desde los que se comenten afuera y que casualmente los ladrones saben quiénes y cuánto dinero llevan las personas que salen del banco, hasta dentro de las mismas instituciones bancarias e incluso utilizando sus propias oficinas o cubículos, y que las instituciones pretendan hacer creer que no es su responsabilidad.

En ese contexto, aunque se supone que como medida de seguridad no se deben utilizar celulares adentro de los bancos, los cajeros y empleados de varias instituciones, los utilizan entre transacción y transacción.

Ante la indefensión, se sugiere a los cuentahabientes que van a realizar operaciones a las sucursales evitar informar respecto de las transacciones que van a hacer, a los ejecutivos que asisten la fila y a quienes ya se les ha hecho costumbre preguntar al cliente qué movimiento van a hacer al banco, aunque no tienen la obligación de responder los cuestionamientos.