TULUM, QRoo, 9 de abril de 2019.- Un hotel en la playa: el Azulik, ubicado en el kilómetro tres de la carretera Tulum Boca-Paila posee una docena de suites de lujo: por cada una cobra 6 mil 500 dólares la noche, pero está edificado nada menos que sobre la Zona Federal Marítimo Terrestre, invadiendo predios de todos los mexicanos y privatizando el corredor de playas.
Luego de comenzar su construcción hace una década, avanzó sobre manglar con  extensas palapas, ciertamente de gran belleza arquitectónica, que justificó como ecológicas por haberse construido sobre un sistema de palafitos, pero según expertos este tipo de obra es inadecuado por completo a las zonas de manglares, ya que impiden el crecimiento de los árboles de mangle, al tiempo que la sombra mata poco a poco esa vegetación que sirve como un filtro entre la tierra firme y el mar.
El hotel opera sin que las autoridades municipal, estatal o federal hayan hecho algo al respecto.
El presidente municipal de Tulum, Víctor Mas Tah, ajeno a las denuncias de varios grupos ambientalistas, ha minimizado por completo la situación pese a que el destino se promociona como un sitio completamente ecológico.
La familia que construyó el Hotel Azulik se ha enriquecido con las villas en terrenos de la Nación, y según un artículo de The New York Times, alquilar cada una cuesta  unos 123 mil 500 pesos mexicanos por noche, una ganancia de más de un millón 482 mil pesos para los dueños del hotel por día, en caso de tener una ocupación de 100 por ciento.
Ex trabajadores de la familia Neira, de origen argentino, denuncian pagos mínimos al personal del hotel y la contratación preferentemente en puestos  de jefaturas, a extranjeros cuyos papeles no están regularizados. 
El Hotel Azulik, fundado por el empresario de origen argentino naturalizado mexicano Jorge Eduardo Neira Sterkel asegura en su publicidad que “la playa del extremo sur del establecimiento es solo para huéspedes, está aislada, es ideal para nadar o tomar el sol y se puede ir desnudo”.
Olvida recordar en tal publicidad, la prerrogativa nacional de que las playas son en su totalidad terrenos públicos y solo se concesiona un área denominada Zona Federal Marítimo Terrestre, esa precisamente que en el lado sur está ocupada por al menos una docena de villas. 
El lugar tiene un grupo de seguridad que retira, incluso por la fuerza, a todo el que se acerque y no sea huésped sin que las autoridades hagan algo al respecto. Las suites de lujo, con jacuzzi incluido, que tan buenos rendimientos económicos ofrece a los empresarios del Azulik está edificada ocupando totalmente terrenos en lo alto de un pequeño promontorio rocoso, cuya definición es la franja de 20 metros de Zofemat.
La edificación irregular y violatoria de la Constitución Mexicana de las lujosas villas del Hotel Azulik, consideradas entre las más caras de Tulum, es una situación más que tolerada por el presidente municipal Víctor Mas Tah y los funcionarios de la Zofemat.