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Foto: Especial

Diario Legislativo

Pedro Jiménez Rodríguez
 
| 05 de septiembre de 2018 | 8:33
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*Otro raund de Muñoz Ledo y Fernández Noroña
Otra vez el diputado Gerardo Fernández Noroña, fue el protagonista del escándalo en la primera sesión formal de la LXIV Legislatura, que, por cierto, apenas tuvo una duración de tres horas.
Ya lo dice el viejo y conocido refrán, “cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”.
Es que Fernández Noroña, que obtuvo su curul por el Partido del Trabajo, no acaba de entender que ahora ya no es oposición, sino que forma parte de la mayoría que representan Morena, PES y PT, pero tal parece que le gana el afán de notoriedad.
De nueva cuenta Fernández Noroña se enfrentó al presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, a quien le exigió que le diera la palabra para alusiones personales, pero no se la dio y se enfrascaron en una guerra verbal.
Porfirio Muñoz le advirtió que no permitiría que pusiera el desorden en la Cámara. No acepto su provocación, le espetó.
Fernández Noroña ripostó: No le voy a tolerar su falta de respeto, ni su intolerancia”.
Y Muñoz Ledo le aclaró: No soy insolente, usted es un golpeador y remató: “Hay diputado que no se han dado cuenta que ya ganaron y que ahora son mayoría”.
Y no le dio la palabra, pero sobre el final de la sesión, Gerardo Fernández Noroña tuvo acceso a la tribuna, otorgada por la vice presidenta, Dolores Padierna, en funciones de presidenta.
Ya en tribuna, Fernández Noroña se enredó en un reclamo porque el presidente Enrique Peña Nieto no acudió a rendir su último informe ante el Congreso.
Culpo a los priistas de haber acordado que no acudiera el Presidente en funciones a rendir cuentas ante el Congreso, pero se olvidó de que fueron los perredistas (mayoritariamente ahora Morenos), los que, en el último año de gobierno de Vicente Fox, le impidieron la entrada al recinto legislativo.
Más aún, paso por alto que en diciembre de 2006 los perredistas cerraron el acceso al recinto legislativo, para evitar que entrará Felipe Calderón Hinojosa a tomar protesta como Presidente de la República.
Desde ese entonces, quedó vetada la entrada de los presidentes a la sede del Congreso de la Unión. Sin embargo, ahora podrán los de la antigua oposición, cambiar las reglas del juego y abrirle las puertas al presidente Andrés Manuel López Obrador y volver a la vieja costumbre de convertir el 1 de septiembre de cada año, en el Día del Presidente.
Vamos a ver si lo hacen, pero está claro que tienen los votos suficientes para aprobar los cambios.
EL PULSO.- Por cierto, la primera sesión del pleno de la Cámara de Diputados apenas duró tres horas, pero se dieron tiempo para presentar los legisladores diversas iniciativas para reformar múltiples ordenamientos legales en ameritado impuestos a la gasolina, abuso sexual, fuero constitucional, presupuesto participativo, eliminación de privilegios de servidores públicos, fiscal general de la república y permisos a padres de familia*** De lo más interesante fue la propuesta del PAN, por voz a la diputada Silvia Garza Galván, para revertir los efectos del gasolinazo del 2013, a través de una iniciativa de reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre producción y servicios, a fin de disminuir en 100 por ciento el IEPS a gasolinas y diésel. Si la propuesta se aprueba y se incluye en el Paquete Económico del año próximo, los hidrocarburos quedarían en su precio real, similar al que priva en Estados Unidos, por ejemplo*** Y lo que parece una burla fue o que paso en el senado, pues donde el senador-gobernador, Manuel Velasco Coello, quien paso las de Caín para que le concedieran permiso para separarse de su escaño a fin de ir a completar el saqueo, perdón, su trabajo como gobernador de Chiapas. Burla, porque primero le negaron la licencia, pero al final de la sesión volvió a presentarla y logró que 82 senadores votaran a favor, sólo 31 en contra y cuatro en abstención. Le digo, más de lo mismo.