Atención

Con el propósito de ofrecer una mejor experiencia dentro de nuestro sitio web, le sugerimos que actualice su navegador, ya que usted cuenta con una versión de internet explorer antigua, que ya no tiene soporte por parte de microsoft y que representa un riesgo de seguridad para usted.

Sigue nuestra transmisión en vivo.
Click para seguir la transmisión
x
Foto: Marco Ortiz

El sargazo tóxico, a menos de 3 mil kilómetros de Quintana Roo

Gabriela Martínez/Quadratín Quintana Roo
 
| 07 de agosto de 2018 | 15:20
 A-
 A+
CANCÚN, QRoo, 7 de agosto de 2018.- Entre las costas de África y Brasil, a la altura de la desembocadura del Río Amazonas, un plancton nace, crece y se reproduce al doble cada 16 ó 18 días, y es llevado por el flujo de las corrientes marinas al Mar Caribe: el sargazo.
Esta incubadora flotante de sargazo tiene siglos, pero distintos fenómenos ambientales, que ha generado el hombre, como el calentamiento global y el torrente de desechos agroindustriales y nutrientes que desembocan en el mar, según expertos, han hecho que el alga se reproduzca de forma fenomenal en el mar y se haya convertido en un problema grave no solo para las costas mexicanas de Quintana Roo.
Su biomasa ha cerrado escuelas y uno que otro hotel en su trayecto a México en naciones que colindan con el Mar Caribe.
A principios de 2015 empezó a recalar de forma atípica en costas de Quintana Roo, en especial en los municipios de Solidaridad y Puerto Morelos y actualmente, ha tornado el azul turquesa del mar de Cancún y la arena de sus playas en una rugosa mezcla de una planta café entre rojiza y verduzco, que prevén especialistas, aumentará en los próximos tres meses y ha puesto en jaque ya a la industria turística de 10 municipios de la entidad.
Las corrientes de sargazo impiden que el mar se oxigene, evita la fotosíntesis, provoca la mortandad de ecosistemas marinos como los arrecifes de coral.
El Gobierno de Quintana Roo al implementar unas barreras similares a las que se utilizan para los derrames petroleros, espera que el alga vaya hacia el Golfo de México y las mismas corrientes le dirijan al Atlántico Norte hacia el mar de los sargazos, que está cercano a Bermudas, pero no todo acaba ahí.
Imágenes de Satélite muestran manchones 10 veces mayores a los de 2015 en Sudamérica que se dirigen hacia Quintana Roo, por lo que la solución no será fácil, ante la apatía del gobierno estatal que no actuó hace tres años.
Expertos de diferentes universidades, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México, señalan que el sargazo que se aproxima es de otra especie y su descomposición química no permite que se le use en composta, biocombustible o uso farmacéutico, porque al manejarlo emite gases de ácido sulfúrico y arsénico.
En algunas partes como en Cancún, Playa del Carmen, y Puerto Morelos, en un principio se le enterró en sascaberas, pero lo único que se observó fue que contaminó el manto freático, dada la poca profundidad de la Península de Yucatán.
Investigadores de la UNAM analizan la posibilidad de que un grupo interdisciplinario viaje a Brasil para estudiar su origen y acotarlo, con el permiso de las autoridades de ese país, pero no se ha encontrado el presupuesto.
En Solidaridad, por ejemplo, se lanzó recientemente un programa piloto con una inversión de 11 millones de pesos, en su primera etapa, para poner boyas, con rutas para lanchas y “para tortugas”, como si éstas entendieran y acataran las medidas que implementan los funcionarios municipales.
El Gobierno del Estado a partir de mañana instalará en Punta Nizuc, Cancún, siete barreras antisargazo de dos kilómetros de largo cada una, ancladas en el lecho marino, que según el director de Medio Ambiente de Quintana Roo, Alfredo Arellano Guillermo, será la solución al desviar el plancton.
En unos días, el gobernador Carlos Joaquín González está por lanzar un programa con barcos de gran calado que usarán redes para recolectar esta alga y está analizando un proyecto que incluye un financiamiento para reutilizar el plancton.
Empresarios hoteleros, en tanto, han contratado sargaceros, que diariamente juntan el alga y la amontonan para que empresas contratadas por la Dirección de Medio Ambiente de Quintana Roo se la lleve, labor que  ante tal cantidad, se hace por lo general cada semana, ante la crítica mirada de locales y turistas que solo observan y huelen los fétidos olores del sargazo podrido.
El Hotel Mayakobá, en el municipio de Solidaridad, instaló estructuras para la formación de arrecife y se observó que éstas evitan el arribo de sargazo.
Para el problema, la Federación autorizó al gobierno estatal 64 millones de pesos para limpiar las playas, y ahora invertirá 200 millones y quizá más, según Alfredo Arellano en las barreras antizargazo que se instalarán primero en 14 kilómetros de Mar Caribe.
Se espera usar recursos del fondo de la Zona Federal Marítimo Terrestre y cada municipos, debido a su geografía, deberá implementar distintos mecanismos.
Sin embargo, ante la posibilidad de que el mar en Cancún se convierta en una gran alberca de agua salada, que no dejará entrar nada de sargazo ni de especies como las tortugas que están en plena temporada de anidación, hay otro conflicto:
El manchón café que se observa desde los satélites llegó ya a las islas francesas y devastó por su toxicidad y cantidad lo que antes eran verdaderos paraísos turísticos.
El recale ha sido tal en las islas francesas Martinica y Guadalupe, que se presentó a los legisladores franceses un proyecto de apoyo contra el sargazo para sus islas y, como ya causó problemas de salud y desactivó la pesca y el turismo, liberó tres millones de euros para acotar el alga.
La cantidad de sargazo es tal en Guadalupe y Martinica que el plancton se descompone y produce sulfuro de hidrógeno y de arsénico, irritan ojos, nariz y garganta.
La cantidad es tan densa, que se ha impedido que las embarcaciones lleven suministros.
Francia ha implementado con tractores, máscaras de gas y otros equipos, pero el sargazo es recurrente y como este tipo de alga emite gases tóxicos y no puede usarse para producir combustible de biomasa, ni convertirse en fertilizante, la única opción que les ha dejado es llevarlo a terrenos aislados y esparcirlo, hasta que se seque.
Así las cosas, los tres niveles de gobierno de México tienen ya el ejemplo de Francia, tanto en acciones, como en devastación. Martinica se ubica a unos dos mil 959 kilómetros de Quintana Roo, por lo que en su manos está el tener una alberca salada con el daño al ecosistema marino que conlleva, toneladas de sargazo que se duplican cada 18 días a unos kilómetros de sus playas o un proyecto integral que no sea un paliativo y que no dependa solamente de las corrientes marinas.