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Foto: Especial

En calles y casas de Cancún, un elixir de vida

Gabriela Martínez/Quadratín Quintana Roo
 
| 02 de junio de 2018 | 14:19
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CANCÚN, QRoo, 2 de junio de 2018.- Cancún es el paraíso inventado, el del mar intensamente azul, exuberante selva y es también, en sus casas y en sus calles, un elixir de vida.

Casi ignorada por los habitantes de este destino turístico, quizá porque es común ver su follaje en patios y camellones, desapercibida para muchos,
se yergue el Árbol de la Vida.

Cancún es el hábitat perfecto de la Moringa, un árbol rico en nutrientes desde la raíz hasta sus puntas. La planta tiene un fuerte sabor a rábano. Sus semillas peladas, dependiendo del paladar de cada persona, pueden ser al morderlas muy amargas o muy dulces, sensación que perdura por algunas horas, pero sus efectos son positivos y constantes para el que la come o toma.

El Ayurveda antiguo, libro médico de la India que data desde hace más de cuatro mil años, afirma que la Moringa puede curar más de 300 enfermedades.
Investigaciones científicas señalan que coadyuva positivamente para regular el azúcar en sangre y curar hepatitis, hipertensión, bronquitis, asma, tos, cáncer, artritis, problemas de riñón y de hígado, tuberculosis, además de que mejora la visión y rejuvenece la piel. Combate la anemia, regula la menopausia, epilepsia y la enfermedad cardiaca, entre otros.
La Moringa es un árbol originario del norte de India que llegó a Quintana Roo y ha sido adoptado como propio por Cancùn, ya que mientras en Internet, tianguis o en tiendas del país el kilo de hoja seca o de semillas puede oscilar entre 400 y 500 pesos, en este destino turístico se puede encontrar en cualquier calle o casa.

Los árboles pueden llegar a alcanzar hasta los 12 metros de largo, sus ramas colgantes y quebradizas, con corteza suberosa y hojas de color verde claro son fáciles de distinguir.

En este destino turístico crece rápido. Los que la conocen saben que un pedacito de tallo vivo al enterrarse y darle agua producirá raíces y luego hacia los siete meses de su plantación flores blancas que tambièn son comestibles.

El Árbol de la Vida produce vainas colgantes color marrón mayores a 30 centímetros de largo cada una, con aproximadamente veinte semillas incrustadas en su médula. Su peso, de unos 100 gramos, contiene agua, proteína, carbohidratos, fibra, calcio, fósforo, hierro, vitamina A, niacina, ácido ascórbico, cobre y yodo.

El núcleo de la semilla pelada contiene 38.4 gramos de proteína cruda y 34.7 por ciento de aceite graso, 9.3 por ciento de ácido palmítico, 7.4 por ciento de ácido esteárico, 8.6 por ciento de ácido behénico y 65.7 por ciento de ácido oleico. Después de la extracción, contiene 58. 9 por ciento de proteína cruda.

Las hojas además, tienen vitamina B, ácido nicotínico, ácido ascórbico y tocoferol, además de sustancias estrogénicas, incluido un compuesto antitumoral y una pectín esterasa.

La planta se puede comer cruda, cocida o seca en te al igual que las semillas. Las raíces también son comestibles, aunque de sabor picante.

Su aceite tiene muchas aplicaciones es de alta calidad y rico en ácidos grasos insaturados. También se le usa en combustible para lámparas o para fabricar biodiesel.

Las vainas y semillas son útiles para purificar el agua. Contienen un polielectrolito catiónico que ha demostrado su eficacia en el tratamiento del vital líquido al eliminar lo turbio.

En agricultura, sus hojas son útiles como abono y como fungicida contra los hongos y además sirve como forraje para ganados vacuno, porcino, ovino, caprino y avícola, que genera importantes incrementos en el rendimiento tanto de ganancia de peso como de producción de leche y su madera sirve como leña y hace carbón o celulosa para papel de gran calidad.

La Moringa se encuentra en calles y casas de Cancún, en espera de que locales y turistas conozcan sus beneficios y los aprovechen.