PUERTO MORELOS, QRoo, 8 de julio de 2019.- La voracidad de la alcaldesa de Puerto Morelos, Laura Fernández Piña, no tiene límites:

No conforme con hacer negocios públicos en los que incluyó a su familia de sangre y mostrar su ineficiencia ante el incremento del crimen organizado, violencia y drogas en un municipio que se caracterizaba por ser un paraíso de belleza y tranquilidad, sacó las uñas.

Ahora, la alcaldesa que nunca hizo algo por el medio ambiente, para salvar a los corales cerebro del Síndrome Blanco, según fuentes consultadas hizo favores a regidores para conseguir su apoyo y con ello beneficiará a su pareja sentimental.

“Laura Fernández intenta que la construcción, el equipamiento y la operatividad del nuevo Palacio Municipal de Puerto Morelos esté a cargo de una empresa que maneja su pareja sentimental, con varios amigos y a él pretende concesionarle un proyecto integral de alumbrado público para Puerto Morelos y los lugares aledaños”, denunciaron.

Hace unos días, el Cabildo de Puerto Morelos aprobó por mayoría darle a Laura Fernández Piña el poder de tomar todas las decisiones respecto a esos proyectos.

En la décimosexta sesión extraordinaria de Cabildo, los regidores aprobaron un acuerdo mediante el cual se autorizó a la presidenta municipal representarlos para la gestión de proyectos de inversión mediante la modalidad de asociaciones público privadas, es decir, ella decidirá sin anuencia de los regidores lo que le convenga y contratara a quien ella decida.

El Cabildo de Puerto Morelos, le dio la facultad para que firme convenios y escoja a modo la empresa que la beneficie para la edificación del Palacio Municipal y de un proyecto integral de alumbrado público para Puerto Morelos y las principales colonias, que se estima será por 20 o 30 años y es el que quiere concesionar a su pareja sentimental.

El poder incluye la construcción, el equipamiento y la operación del nuevo palacio y en el caso del proyecto de alumbrado, le permite decidir gestiones, trámites, convenios y contratos.

Por favores concedidos, la mayoría de los regidores la dejarán hacer lo que se le antoje y dieron luz verde para que el tesorero municipal realice los ajustes presupuestales que se requieran para cubrir los honorarios y gastos relacionados con los mismos, manga ancha y dinero para lo que quiera, sin un freno y supervisión que vigile el dinero que a fin de cuentas es de la ciudadanía.