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CANCÚN, QRoo, 24 de mayo de 2026.- Lo que comenzó como una estrategia para frenar caravanas nocturnas de motociclistas en Cancún terminó exhibiendo una problemática mucho más profunda: el crecimiento descontrolado del uso de motocicletas, la falta de cultura vial y una crisis silenciosa que ya impacta hospitales, familias y hasta programas de discapacidad en Quintana Roo.
A poco más de un mes del operativo encabezado por el Ayuntamiento de Benito Juárez bajo la política de “cero tolerancia”, las calles de Cancún siguen siendo escenario de revisiones, retenes y vigilancia permanente. La medida fue anunciada por la presidenta municipal, Ana Paty Peralta, luego de diversos reportes ciudadanos por caravanas masivas que durante noches y madrugadas tomaban avenidas principales, realizaban maniobras peligrosas y generaban temor entre automovilistas.

El primer golpe fue contundente: más de 130 motocicletas terminaron en el corralón y más de 100 personas fueron retenidas, incluidos menores de edad. Durante varios días los operativos se desplegaron en distintos puntos de la ciudad y recibieron respaldo ciudadano en redes sociales, donde abundaban las denuncias contra grupos de motociclistas que circulaban sin casco, invadiendo carriles y realizando acrobacias.
La presión disminuyó las caravanas visibles, pero no las desapareció. En redes sociales continúan organizándose encuentros y rodadas. Una de las más recientes ocurrió el 8 de mayo sobre el puente Nichupté, donde integrantes de la agrupación Street Homicide MC Cancún realizaron una concentración que, según informaron, sí contaba con autorización oficial.
Ahí comenzó otra discusión: ¿qué diferencia existe entre una rodada organizada y una caravana irregular?
Para “El Diablo”, portavoz de la Alianza de Motociclistas de Quintana Roo, el problema radica en que las autoridades mezclaron ambos conceptos. Explica que las rodadas formales sí se coordinan con Tránsito, cuentan con permisos y siguen reglas básicas del motociclismo. “Una rodada es organizada, con rutas definidas y acompañamiento vial. Las caravanas nocturnas son otra cosa: reuniones improvisadas sin control”, sostiene.
De acuerdo con la agrupación, el reglamento de tránsito establece que grupos mayores a 10 motociclistas requieren permisos especiales para circular organizadamente. Sin embargo, aseguran que muchos jóvenes desconocen por completo las normas. “No existe cultura del motociclismo en Quintana Roo”, afirma el representante.
Mientras autoridades endurecen operativos, la realidad golpea con fuerza en otro frente: los hospitales.

En el Hospital General de Cancún, los accidentes en motocicleta ya representan uno de los principales motivos de atención de urgencias. El coordinador federal de IMSS-Bienestar en Quintana Roo, Moisés Alejandro Toledo Pensamiento, reveló que entre el 30 y 40 por ciento de las emergencias graves están relacionadas con accidentes viales, principalmente de motociclistas.
El impacto es severo. Camas saturadas, cirugías de emergencia, traumatismos permanentes y pacientes jóvenes que llegan al hospital tras derrapar, impactarse o conducir sin protección adecuada. Muchas veces, explicó el funcionario, el uso incorrecto del casco y el exceso de velocidad agravan las lesiones.
Pero las consecuencias no terminan al salir del hospital.
El incremento de accidentes también comenzó a reflejarse en los registros de discapacidad permanente entre jóvenes de Cancún. El coordinador del Programa Pensión del Bienestar para Personas con Discapacidad en Benito Juárez, Víctor Matos, alertó que los casos de discapacidad motriz derivados de accidentes viales se triplicaron en el último año.

El porcentaje pasó de 5 a 15 por ciento, principalmente en jóvenes de entre 15 y 22 años. “Muchos no nacieron con discapacidad; la adquirieron tras accidentes en motocicleta”, lamentó.
En medio de este escenario, motociclistas organizados piden diálogo y no solo retenes. La Alianza de Motociclistas asegura que incluso presentó hace más de un año una propuesta de regularización para conductores con adeudos y documentación vencida, pero nunca prosperó.
Actualmente, Cancún enfrenta un fenómeno que va más allá de las caravanas. La motocicleta se convirtió en transporte accesible para miles de trabajadores, pero también en símbolo de desorden, accidentes y muerte. Mientras continúan los operativos, la ciudad sigue buscando el equilibrio entre seguridad vial, movilidad y una cultura motociclista que, hasta ahora, parece avanzar más lento que las propias motos.