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Palabra de Mujer

Billie J Parker
 
| 06 de septiembre de 2018 | 21:30
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Bribonadas y falacias
Imposible ocultar la reacción de la sociedad mexicana por el contenido y forma del VI Informe de Enrique Peña Nieto y la pifia con que inaugura Morena la cuarta transformación de la vida pública en la cámara alta. Alegan que es el derecho de un senador tener dos cargos de representación popular dejando de lado que es la ética, senadores es la ética por lo que México votó el 1 de julio. Se constituye como un fraude a los seguidores de AMLO que apostaron por una constitución moral que no se le ve diente bueno por ningún lado. Ahí está el videogate de Monreal   cabildeando con quien hoy defiende para controlar el daño de la detención de sus asistentes con millones de pesos. Suceso que hoy cobra importancia por lo que le voy a contar.
Del incendio en la redes sociales por el adiós de EPN y el resguardo de Morena a   Manuel Velasco, la adjudicaría, a lo que mi estimado Porfirio Muñoz Ledo, calificó como rebeldía propia de una “democracia colérica”, haciendo valer la postura anti-peña de una gran mayoría de la población mexicana, y del mismo modo de los amlovers ante la traición de Morena en el legislativo.
No han parado, ni redes sociales, ni el periodismo de investigación en exhibir 1.- las  falacias y la postura endogámica del aún presidente de México, y 2- La deslealtad de los senadores de Morena , que cayeron en lo que se les pidió abatir, las prácticas priistas. El mandato fue que actuaran conforme a los intereses de la nación y no de grupos de poder corruptos, como el que representa Manuel Velasco. Morena definió la “ética” que va a practicar, ante la mirada republicana de su líder moral, al cambiar su deber ser, por tener mayoría absoluta, (EL PEVM le dio 5 de sus legisladores y dice que le salió barato) y ya en el tránsito, pagarle la factura al urgido Velasco Coello por hacerse de un jugoso negocio.
El ahora senador y gobernador dueño de Chiapas, interino de si mismo, y presidente de la Conago, cabildeador de AMLO y considerado un traidor del PRI, persigue el suculento fruto del subejercicio fiscal del sexenio, un negocio calculado y orquestado para hacerse de los recursos de proyectos sin ejecutar en las entidades federativas durante 5 años y que se asignan a las tres entidades con mayor índice de marginación (Chiapas, Oaxaca y Guerrero), por lo que a Chiapas le correspondería casi el 50 por ciento. El periodista Paco Rodríguez estima el monto en 520, 000,000, 000.00 mmdp  para gastar entre el 1 de octubre y el 1 de diciembre que será relevado Velasco M. Se entiende ahora su apremio pero no explica la falta de compromiso de los morenistas para traicionar a su “pueblo bueno”. O tal vez sí.
Morena de AMLO debe tomar en cuenta que nivel de rechazo a EPN (85%) no es casual sino causal. Cada uno de las y los mexicanos que lo reprueban tiene una brutal historia que contar de lo que significó su gestión de gobierno y que queda grabada en el corazón de cada familia que se duele de haber perdido: a sus seres queridos, su trabajo, su empresa, su futuro mientras se enriquecían sus victimarios, que además de que se van impunes, Morena les paga facturas en el Senado.
¿A quién le hablaba en su rendición de cuentas Peña Nieto? No a los que votaron en su contra, que tienen muy clara su realidad. Los únicos que contactaron con su discurso fueron los de su “especie”, que olvidan que la endogamia implica la desaparición de algunas dinastías y pueblos. Lo que aquí entre nos, convendría para acabar con la élite de los corruptos. Fuera de ellos y ellas, que aplaudieron a rabiar su falaz discurso, logró encrespar el “enojo social” de los ultrajados, en lo que hoy ya se conoce como un sexenio perdido. Por algo emplazó en las urnas a todos y todas en su contra.
El fracaso gubernamental de EPN no fue la falla de la onerosa comunicación social, como se quiere hacer creer en un control de daños igualmente fallido, sino que Peña Nieto administró fuera de la realidad y se va con la misma actitud, con un ejercicio de democracia tecnocrático y plutocrático. Superó con creces el “ni los veo, ni los oigo” para convertirse en el supervillano de villanos favoritos.
Alborotó la sed de justicia y el pueblo reflejará su cólera en donde se pare el mexiquense, que pretende vivir en Ixtapa de la Sal, porque su gestión atentó contra la población en todas las formas posibles.
Su afrenta al reconocer equivocaciones pero no por su causa, sino responsabilizando a terceros, es una bofetada a los que tienen hambre, los que buscan a los desaparecidos, los que fueron arrojados a la pobreza habiendo trabajado toda una vida, a los que sus cuates despojaron de sus tierras, de su derecho a la salud, de su proyecto de vida en paz, o les cobran derecho de piso o derecho de respirar.
En el marco de un interminable besamanos de los beneficiados del castillo de la pureza de la corrupción, la urgencia social de justicia la tendrá que apaciguar AMLO, para que no le explote en las manos.
Son un insulto las falacias discursivas de EPN, un desprecio a la inteligencia y dolorosas circunstancias de las y los mexicanos que llevará a Enrique Peña Nieto al altar del deshonor, si es que Morena no deja de abollar la cuarta transformación y convierte a EPN en mártir del FMI.