¡Manos al agua! Quintana Roo se moviliza por la protección del manatí
Naomi Hernández/Quadratín Quintana Roo
CANCÚN, QRoo, 29 de julio de 2026.- Más de la mitad de los delfines que permanecen en cautiverio en México viven en Quintana Roo. En un estado donde el turismo con mamíferos marinos ha sido una de las principales atracciones durante décadas, el Gobierno estatal perfila ahora la creación de un santuario en Cozumel para albergar ejemplares retirados del entretenimiento.
La propuesta surge tras la entrada en vigor de la reforma a la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), publicada en el Diario Oficial de la Federación el 26 de junio de 2025 y vigente desde el 27 de junio de 2025, la cual prohibió la reproducción de mamíferos marinos bajo manejo intensivo, así como su utilización en espectáculos fijos o itinerantes. Con ello surgió un nuevo reto para autoridades y especialistas: definir el futuro de los cientos de ejemplares que continuarán bajo cuidado humano al no ser aptos para regresar a la vida silvestre.
En ese contexto, la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) trabaja en un proyecto para establecer un santuario de delfines en Cozumel. El titular de la dependencia, Óscar Rébora Aguilera, adelantó que la propuesta será presentada oficialmente por la gobernadora Mara Lezama Espinosa y explicó que el objetivo es brindar una alternativa para los ejemplares que ya no pueden permanecer en espectáculos ni ser liberados en su hábitat natural.
“Estamos trabajando para tener el primer santuario que se llevaría a cabo en Latinoamérica. Este va a estar ubicado en la isla. Se busca un espacio digno para los delfines que están en cautiverio y que ya presentaron algún síntoma, para que puedan ser trasladados a un lugar con todas las condiciones que deben tener”, mencionó Rébora Aguilera.

Quintana Roo, el epicentro de los delfinarios
La propuesta cobra especial relevancia debido a que Quintana Roo concentra la mayor parte de la industria de mamíferos marinos en cautiverio del país.
De acuerdo con datos del Sistema de Información Legislativa (SIL), en México existen alrededor de 300 delfines en cautiverio, distribuidos en 31 delfinarios. De ellos, más de la mitad se encuentran en Quintana Roo, entidad que además alberga el mayor número de instalaciones dedicadas a esta actividad.
Otra iniciativa presentada ante el Congreso de la Unión señala que el 54.5 por ciento de los delfinarios en México, operan en Cancún, Playa del Carmen y Cozumel, consolidando al estado como el principal centro de exhibición de mamíferos marinos del país.
Esta concentración ha convertido a Quintana Roo en uno de los principales focos del debate sobre el bienestar animal, especialmente tras casos que evidenciaron presuntas irregularidades en algunos delfinarios y que impulsaron la discusión sobre la necesidad de fortalecer la protección de estos ejemplares.

Un nuevo destino para los delfines
La creación de un santuario responde a uno de los principales desafíos derivados de la reforma a la LGVS: definir el futuro de los mamíferos marinos que permanecerán bajo cuidado humano.
A diferencia de un delfinario, un santuario está concebido como un espacio de retiro y rehabilitación, donde los animales viven en un entorno marino controlado, sin ser utilizados para espectáculos, reproducción comercial o actividades recreativas con turistas.
En este sentido, la propuesta ha sido impulsada por organizaciones defensoras de los animales, entre ellas PETA Latino, que tras la aprobación de la reforma a la Ley General de Vida Silvestre llamó a las autoridades mexicanas a crear santuarios para albergar a los delfines que permanecerán en cautiverio.
De acuerdo con la organización, muchos de estos ejemplares presentan afectaciones físicas y de comportamiento derivadas del confinamiento prolongado, entre ellas estrés crónico, lesiones en la piel y aletas, problemas dentales, alteraciones en su conducta e incluso una reducción en su esperanza de vida. Además, advierte que los animales nacidos o mantenidos durante años bajo cuidado humano difícilmente pueden ser reintroducidos a la vida silvestre sin poner en riesgo su supervivencia.
Ante este panorama, PETA sostiene que los santuarios marinos representan una alternativa para ofrecer a estos mamíferos un entorno más cercano a su hábitat natural, donde puedan vivir sin participar en espectáculos, programas de interacción con turistas o actividades de reproducción comercial.
De concretarse, Quintana Roo no solo sería el estado con mayor concentración de delfines en cautiverio, sino también el primero en América Latina en impulsar un santuario para ofrecerles una segunda oportunidad fuera del entretenimiento.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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