Arriba de la moto todo es viaje y esta vez es muy especial…

Este fin de semana, tocó rodadita banquetera para desayunar y despejar la mente…

En alguna ocasión compartí con amigos, que no están en el mundo de las motos, que iría a desayunar a Leona Vicario, un pueblito ubicado a 40 kilómetros de Cancún, sobre la carretera Cancún-Mérida por la vía libre, y ¡vaya sorpresa! el comentario fue unánime…

¿Qué puede haber allá de interesante para comer?

Pues bueno, quiero ser el primero en poder presumirles que el grupo encontró las Costillas de Leona Vicario, un lugar en donde además de disfrutar de una receta oriunda de la región, recibimos mucho más de lo que se paga, en atención y calidad.

Pero la historia no se cuenta sola…

Para disfrutar de unas enormes y deliciosas costillas al carbón, nos trepamos a la moto, disfrutamos de un clima templado, aunque sabemos que en 30 minutos estaremos sudando debajo de las chamarras y los cascos, pero la esperanza de ese viento fresco siempre esta de nuestro lado… son las 8:45 horas y comienza la aventura.

Tomamos la salida a Mérida por la avenida José López Portillo y continuamos por la ruta libre, una carretera en muy buenas condiciones para conducir, de ida y vuelta, tomando la desviación hacia Leona Vicario, pasamos por las comunidades de Emiliano Zapata y Hermanos Martínez, en donde se localizan varios balnearios y cenotes para disfrutar de un día de descanso.

Tras 15 minutos de carretera, entre árboles y vegetación, se observan algunos negocios que trabajan la madera, en donde los muebles de parota, encino, tzalam o jabin son llamativos y hermosos.

Llegamos a Leona Vicario, podemos observar a su gente, sus negocios, su centro, a la comunidad: niños que juegan y adultos que conversan animosamente.

Nos hicimos presentes por el rugir de nuestros motores, los niños saludan, los adultos nos observan con esa mirada de admiración y, por supuesto, correspondemos con un gesto o un saludo amable.

Apenamos pasamos el pueblo, el aroma comienza a hacerse presente: huele a carbón y a grasita de cerdo… ese olor es único.

Del lado derecho de la carretera observamos una chocita de madera, sencilla y sin ningún anuncio especial, pero al costado izquierdo hay decenas de motos estacionadas ordenadamente, señalando que hemos llegado a nuestro destino.

Aquí es la cita para disfrutar de unas deliciosas costillas de cerdo es temprano, las mejores que he probado en toda la región… pero también hay pollo a la plancha, huevos con chorizo o con chaya, todo acompañado de ensalada, frijolitos, arroz y una salsa que es simplemente deliciosa.

No puede faltar por supuesto el café de olla, las tortillas recién hechas y calientititas… Un manjar que no pocos han podido disfrutar.

El sabor de las costillas es inconfundible, entre el aroma del carbón, la preparación, receta secreta de la familia, un toque de limón y el gran tamaño del platillo, es maravilloso degustarlas.

Después del rico desayuno, a tomar carretera nuevamente, con el estomago lleno y el corazón contento, regresaremos a Cancún por la Ruta de los Cenotes, 38 kilómetros de magia milenaria enclavada en la selva maya, en donde encontraremos decenas de espacios con cenotes para descansar y disfrutar.

Este corredor guarda una gran variedad de cenotes de todo tipo: a cielo abierto, semi abiertos y subterráneos, en donde podemos realizar snorkel, buceo y buceo libre. También hay tirolesa y se puede practicar ciclismo, rappel, paseos a caballo, excursiones todo terreno, clavados y observación de aves, entre otras actividades.

Los cenotes eran, y son, considerados lugares sagrados para los mayas, por lo que es muy importante para nosotros respetar todo el entorno, con esta nueva normalidad, recordemos que si accedemos, debemos de seguir las indicaciones sanitarias en todo momento, como no usar ningún tipo de bloqueador o bronceador.

Los cenotes suelen ser bastante rústicos, no esperes encontrar gran infraestructura en baños o restaurantes.

Ve preparado con un pequeño refrigerio y bebidas, así como una bolsa para llevarte tu basura y recuerda dejar todo como lo encontraste y si puedes, más limpio.

Al final del día, queda un buen recuerdo, excelentes momentos con la banda y, sobre todo,el gusto de conocer un lugar nuevo para compartir con nuestros amigos y familiares.

Quienes digan que nada hay qué hacer en Leona Vicario, se equivocan.

Esperamos verlos en carretera y recuerden, que su amigo y confidente de banqueta, los quiere sanos y felices. Ponte cubrebocas, guarda tu distancia y ¡nos vemos en el próximo abrazo!