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Congruencia y coherencia política
Un problema para toda solución
Esa parece ser la política pública a adoptar en el caso de problemas que surgen en la relación comercial con Estados Unidos. ¿Por qué ampliar nuestro proceso económico de integración si antes hay forma de complicarla?
La huelga del sector automotriz norteamericano nos recuerda qué tan vinculados estamos con los procesos económicos de Canadá y Estados Unidos. Nos guste o no, cada día nuestras economías estarán más y más vinculadas y nuestros intereses interrelacionados.
Pero en lugar de facilitar estos procesos, y limpiar sus caminos de piedras y baches, la autoridad mexicana parece tener una clara propensión a complicarlos. ¿Para qué facilitar las cosas si las podemos complicar bien padre?
México tiene una lista con Estados Unidos de conflictos a resolver en materia comercial que no es ya tan corta y que en esencia constituyen obstáculos en la probabilidad de incrementar nuestro flujo de comercio y multiplicar las posibilidades de mejorar y profundizar nuestra indudable integración comercial.
Le voy a decir usted que entre 1994, primer año del Nafta, primera generación de acuerdos comerciales con Canadá, Estados Unidos y México, y el año 2022 (por supuesto todo lo que llevamos de 2023) sólo en el primer año, 1994, Estados Unidos ha obtenido un superávit comercial con México. En todos los demás ha sido deficitario, es decir, que nos ha comprado más mercancías que las que nos ha vendido.
En 1994 México tuvo un déficit comercial con Estados Unidos del orden de mil 350 millones de dólares y para el 2022 el superávit comercial de nuestro país y déficit de Estados Unidos ascendió a 130 mil 500 mdd. Y aquí no está considerada la posibilidad de que México, Canadá y México integren esfuerzos para traer a nuestros territorios procesos de fabricación de micro chips que tienen un mercado mundial que asciende a miles de miles de miles de millones de dólares.
El tamaño del mercado mundial de componentes electrónicos activos se valora en 305 mil millones de dólares en 2022 y se espera crezca a una tasa anual de 6.6 por ciento entre 2023 y 2030. Hay miles de miles de millones de dólares y cientos de miles de empleos relacionados con la producción de micro componentes que ahora se elaboran fundamentalmente en Asia, particularmente en Taiwan y que son un elemento estratégico relevante para el futuro del mundo. Estados Unidos no desea que esos activos estén en manos de Asia y de China como líder de ese grupo productivo-comercial.
Pero no le entendemos a esa parte de la geopolítica mundial. No nos interesa la posibilidad de comprometer nuestro territorio para crear capacidades industriales básicas para que empresas de esa especificidad lleguen a México para producir esos componentes lo que implica miles de millones de dólares en inversión extranjera directa y cientos de miles de empleos muy bien pagados en nuestro territorio.
Ahora 78.4 por ciento de la población mexicana que tiene trabajo gana entre 1 y hasta 5 salarios mínimos. Es decir que no ganan más de 31 mil pesos al mes. Esos trabajos, en promedio a nivel mundial alcanzan montos anuales de 2 millones 160 mil pesos mexicanos. Ponga un tercio de esa cantidad: 60 mil pesos mensuales.
Vamos por esos procesos para fabricarlos en México para que mexicanos superen sus ingresos y generemos un promedio de ingreso laboral superior al que hoy tenemos.
No ¿verdad? Para qué.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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