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CANCÚN, QRoo, 15 de mayo de 2026.- Desde pequeña, Ana María Sánchez Baeza entendió que enseñar era mucho más que impartir clases. Su inspiración nació en casa, observando a su padre desempeñarse como maestro de primaria con entrega y vocación. Mientras otros niños crecían soñando con distintas profesiones, ella descubrió desde temprana edad que quería dedicar su vida a la educación.
Aunque siguió el ejemplo familiar, eligió un camino distinto: convertirse en maestra de preescolar. Para Ana María, conocida cariñosamente por generaciones de alumnos como “Maestra Anny”, trabajar con niños pequeños significa acompañarlos en la etapa donde comienzan a desarrollar habilidades emocionales, sociales y académicas que marcarán el resto de su vida.
Con 26 años frente al aula, ha sido testigo de cientos de historias, aprendizajes y cambios en las nuevas generaciones. Asegura que la educación preescolar suele ser subestimada porque muchas personas creen que los menores únicamente juegan, sin comprender que en esa etapa aprenden a convivir, comunicarse, seguir instrucciones y desarrollar seguridad en sí mismos.

La docente lamenta que todavía exista confusión entre las guarderías y los jardines de niños. Explica que mientras en una guardería el objetivo principal es el cuidado y la alimentación, en el preescolar existe un trabajo pedagógico fundamental para el desarrollo cognitivo y social de los menores.
A lo largo de su carrera también ha observado una disminución importante en la matrícula escolar. Recuerda que antes de 2020 atendía grupos de entre 25 y 32 alumnos; sin embargo, desde su llegada a la colonia Donceles 28 la cifra comenzó a reducirse. Actualmente trabaja con apenas 11 estudiantes de primer grado, situación que atribuye tanto al descenso poblacional como a la resistencia de algunos padres para incorporar a sus hijos al nivel preescolar.
Además de la baja matrícula, considera que uno de los mayores retos es trabajar con poca inversión gubernamental, escasa capacitación y una limitada valoración social hacia quienes enseñan en la primera infancia. También reconoce que muchos padres, debido a sus jornadas laborales, tienen poco tiempo para involucrarse activamente en la educación de sus hijos.
Pese a los desafíos, la “Maestra Anny” continúa convencida de que eligió la profesión correcta. Cada avance de sus alumnos representa una satisfacción personal y una motivación para seguir enseñando. Después de más de dos décadas en las aulas, mantiene intacta la idea que la llevó a convertirse en educadora: ayudar a construir las primeras bases del futuro de cada niño.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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