CANCÚN, QRoo, 9 de junio de 2018.- Papas, chocolates, salchichas fritas, empanadas, banderillas, chicharrones de harina, galletas, refrescos, hamburguesas, hot dogs, nuggets, hot cakes y hasta pizzas, pasando por los antojitos típicos de la región, como salbutes y panuchos, son parte de una larga lista de comida alta en hidratos de carbono que se vende en el 70 por ciento de las cooperativas y tiendas dentro de las escuelas de Quintana Roo, pese a que desde 2014, la Secretaría de Educación Pública suspendió la venta de alimentos chatarra.

La ingesta diaria de estos productos en estudiantes de escuelas públicas y privadas, en niveles que van desde preescolar hasta medio superior, ha incidido directamente en que el municipio de Benito Juárez se encuentre en el primer lugar a nivel estatal con un alto índice de niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad infantil, al igual que Quintana Roo sea a nivel nacional el lugar número 12 en estos padecimientos, según la Asociación Mexicana de Diabetes en Cancún.

La institución destaca que la niñez quintanarroense registra una prevalencia de más de 35 por ciento de obesidad y sobrepeso en menores de 7 a 12 años; es decir en Quintana Roo, uno de cada cuatro niños en edad escolar sufre estas enfermedades.
La Secretaría de Educación Pública señala que las escuelas deberán organizarse con los padres de familia para definir responsablemente el expendio y distribución de alimentos y bebidas, de acuerdo a los criterios nutrimentales de requerimientos para el desayuno y el refrigerio de los educandos.
Raúl Lara Quijano, de la sociedad de Padres de Familia de Benito Juárez, ha denunciado que en reiteradas ocasiones se ha solicitado a las autoridades educativas de Quintana Roo, una mayor vigilancia en los alimentos al interior de las escuelas, debido a que en el municipio, por lo menos 70 por ciento de las cooperativas o tiendas escolares, no cumplen con las normas oficiales.

Algunos encargados de cooperativas mencionan que a los directores solo “les interesa que se les pague la cuota que piden, pero que “hasta el momento no han restringido la venta de algún alimento o bebida”, aunque aclararon que “también vendemos fruta picada o zanahoria y pepino, pero los niños prefieren pizza, salchichas y galletas con chocolate”.
La Confederación Nacional de Pediatría en México afirma que la principal droga para un niño es el azúcar y que el crecimiento de obesidad infantil es de 5 por ciento cada año y se prevé que esa cifra alcance 7 por ciento en las grandes ciudades.
El azúcar, advierte, genera más daño que el tabaco y el alcohol, por ello es importante legislar el tema de sobrepeso y elevarlo a delito grave, para que los padres de familia tengan mayor control en la alimentación de sus hijos.
En el desayuno, se recomiendan verduras, cereal integral, leguminosa o un alimento de origen animal, fruta, leche descremada o entera, en el caso de los niños en edad preescolar y agua simple potable.
En caso de un desayuno frío se sugiere, leche descremada o semidescremada, cereal integral, fruta fresca o deshidratada, acompañada de semillas oleaginosas y en ambos casos el desayuno deberá ser de 325 calorías para los niños de preescolar y de 395 para los niños de primaria.
Una rebanada de pizza, por ejemplo, aporta 250 calorías; una empanada, 300 calorías y una banderilla 460 calorías, y si a eso se le suma un jugo, o una galleta, la diera calórica para el estudiante queda rebasada.
Para evitar gordura y sobrepeso en estudiantes, el Sistema Nacional de Educación publicó desde 2014 en el Diario Oficial de la Federación los lineamientos generales para el expendio y distribución de alimentos y bebidas preparados y procesados en las escuelas del Sistema.

Según el texto, “queda prohibida la preparación, expendio y distribución de alimentos y bebidas en las escuelas del Sistema Educativo Nacional, que por representar una fuente de azúcares simples, harinas refinadas, grasas o sodio, no cumplan con los criterios nutrimentales… y, en consecuencia, no favorezcan la salud de los educandos y la pongan en riesgo”, se señala en el capítulo V, sobre las prohibiciones y sanciones.
Desde el ciclo 2014-2015 la indicación debería de haberse aplicado en Quintana Roo, pero ni en la era de Roberto Borge ni con la administración actual del gobernador Carlos Joaquín González, la Secretaría de Educación de Quintana Roo (SEQ) lo ha aplicado, por lo que se siguen vendiendo productos chatarra que van desde los 6 y hasta los 30 pesos en las cooperativas o tiendas dentro de jardines de niños, primarias y secundarias, incluso, se vende mantequilla y mermelada doble, claro con el pago extra.
Para el refrigerio escolar, que es el punto que atañe a las escuelas, la SEP sólo permite: verduras y frutas; cereales integrales, oleaginosos y leguminosos y agua simple potable a libre demanda. Aquellos alimentos y bebidas procesados que cumplan con los criterios nutrimentales establecidos en los lineamientos, entre los que se encuentran las botanas, pastelitos, confites, galletas, jugos y postres, podrán ser vendidos en las escuelas públicas y privadas en cantidades pequeñas y sólo los viernes.
Las cantidades y límites máximos de calorías que deberán contener ese tipo de alimentos, están especificados en una tabla, y en el caso de que se quiera vender chocolates, éstos deberán apegarse a lo marcado en la Norma Oficial Mexicana NOM-186-SSA1/SCFI-2002 y únicamente podrán expenderse de forma eventual durante festividades como el día de reyes, día del niño o eventos escolares.

Para niños y niñas de preescolar y primaria quedó prohibida la venta de bebidas procesadas o azucaradas, pero en común encontrar en las escuelas quintanarroenses bebidas y jugos con alto índice de azúcar, aunque sólo se permita el consumo de agua simple potable para todos los días de la semana. Una bebida de 250 mililitros para un estudiante de secundaria o bachillerato, no deberá exceder las 10 calorías.
En el documento se advierte que a los prestadores de servicios educativos que promuevan o propicien la preparación, expendio y distribución de alimentos en contravención con los lineamientos, se harán acreedores a sanciones sin perjuicio de que se impongan otras de carácter administrativas, ya que son servidores públicos.
Los aspirantes a proveedores de alimentos y bebidas para su preparación, expendio y distribución en las escuelas deberán conocer y dar cabal cumplimiento a las disposiciones oficiales; contar con personal calificado y capacitado, y recibir orientación y asesoría acerca de cómo ofrecer alimentos y bebidas recomendables así como del tipo de medidas higiénicas necesarias. Lamentablemente esas cuestiones se pasan por alto en el sector educativo de Quintana Roo.
Francisco Mendiola Franco, director general de Salud Pública municipal en Benito Juárez denunció que el índice de obesidad ha aumentado precisamente por la cantidad de alimentos chatarra que se vende en las escuelas, aunado a la falta de actividades deportivas y recreativas, así como el sedentarismo en menores.
Crece diabetes infantil
El especialista advirtió que el incremento de peso es el primer paso para enfermedades como la diabetes, que aqueja de gran manera a la población infantil. De 10 casos de sobrepeso, dos presentan diabetes infantil, algo alarmante porque el mismo sobrepeso y la obesidad llevan a enfermedades crónico degenerativas graves.

Dijo que en los niños cancunenses de entre 5 y 11 años, se ha incrementado a 40 por ciento la incidencia de diabetes tipo dos y según estimaciones 43 por ciento de la población infantil local, padece sobrepeso u obesidad. En la diabetes tipo uno, el índice se ha elevado a 10 por ciento.
En 2016, la Secretaría de Salud, por los altos índices de diabetes a causa del sobrepeso y obesidad, emitió una declaratoria de emergencia epidemiológica a través del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de la SSA.
Estudios de la Unicef, en tanto, señalan que la desnutrición infantil en México afecta de un modo significativo a la región sur. En el grupo de edad de cinco a 14 años, la desnutrición crónica alcanza 7.25 por ciento en las poblaciones urbanas y 14.50 por ciento, en las rurales.
Destaca que la prevalencia de la desnutrición crónica es tres veces mayor en el sur del país.
Actualmente, México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, problema que está presente no sólo en la infancia y la adolescencia, sino también en población en edad preescolar.
Datos del Encuesta Nacional de Salud y Nutrición muestran que uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad. Para los escolares, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad ascendió a 26 por ciento para ambos sexos, lo que representa más de 4.1 millones de escolares conviviendo con este problema.
La principal causa, dice Unicef, son los malos hábitos en la alimentación, que acaban desembocando en una prevalencia de sobrepeso de 70 por ciento en la edad adulta.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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