El grito sale caro: hasta 800 pesos por un chile en nogada
CANCÚN, QRoo, 27 de abril de 2026.- La historia de Luis no comenzó frente a un tablero, sino en una cancha de fútbol. Ahí corría, jugaba y soñaba como cualquier niño, hasta que un cambio sencillo —el gasto de gasolina para trasladarse— terminó moviendo algo más profundo: su destino. Su hermano eligió el ajedrez y él decidió acompañarlo, sin imaginar que esa decisión lo llevaría a otro juego, uno donde no se corre, pero se piensa cada movimiento.
Tenía seis años cuando tocó por primera vez las piezas. No sabía que ese tablero de 64 casillas se convertiría en su nuevo terreno de juego. Actualmente, con apenas ocho, Luis Alberto Santoyo Román ya no solo entiende el ajedrez: lo domina con una claridad que sorprende. En poco tiempo, pasó de aprender a mover peones a coronarse campeón en torneos nacionales como la Copa Independencia y la Copa Revolución, en la Ciudad de México.
Su avance no ha sido casual. Torneo tras torneo, Luis ha ido dejando huella, como en Mérida, donde también destacó, o más recientemente en Playa del Carmen, donde ganó invicto el torneo “Jaque Mate al Estigma”. Pero detrás de cada triunfo no hay solo talento, hay disciplina, paciencia y una forma de pensar que va más allá del tablero.

Luis explica el ajedrez con la naturalidad de quien lo vive: habla de controlar el centro, de anticipar jugadas, de no moverse sin pensar. Para él, no es un juego complicado, es lógico. Y esa lógica empezó a colarse en su vida diaria. Ahora, antes de actuar, se detiene, analiza, decide. Entiende que, como en el ajedrez, cada acción tiene consecuencias.
Aún hay momentos en los que vuelve al balón o a los videojuegos, pero su camino ya tomó forma. Este 2026 regresará a la Copa Independencia, buscando reafirmar lo que ya dejó claro: que llegó para competir y crecer. Sin embargo, lo que más pesa en su historia no son los trofeos, sino lo que ha aprendido.
Luis habla como juega: directo. A otros niños les dice que encuentren algo que les guste, que practiquen y que no se rindan. Su idea es simple, pero contundente: si te dices que no puedes, no podrás; si te dices que sí, al menos lo intentarás.
Y así, entre jugadas y decisiones, Luis no solo avanza piezas. Va construyendo su propio camino, demostrando que a veces basta un pequeño cambio para empezar a ganarle a la vida.
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Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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