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CANCÚN, QRoo, 20 de agosto de 2026.- En Quintana Roo, proteger los manglares es proteger mucho más que un ecosistema: es conservar una de las principales defensas naturales de la costa, cuya importancia se vuelve crítica durante la temporada de huracanes 2026 frente al impacto de lluvias, vientos, oleaje e inundaciones.
El estado concentra la mayor superficie de manglar del país, con 250 mil 294 hectáreas, de acuerdo con la evaluación 2025 del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México (SMMM) de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
El escudo natural de Quintana Roo
Más allá de ser un paisaje, los manglares son fundamentales para la biodiversidad costera. Sus raíces y canales funcionan como zonas de refugio, alimentación y reproducción para numerosas especies de peces, crustáceos y aves, mientras que su vegetación sostiene complejas cadenas ecológicas. Su conservación, por ello, permite mantener no solo el paisaje costero, sino también los hábitats de los que dependen diversas especies y actividades humanas.
Los manglares cumplen además una función que va mucho más allá de servir como refugio para especies: actúan como una barrera natural frente a los fenómenos meteorológicos que golpean las costas. La Conabio los reconoce por su capacidad para reducir parte de los impactos de huracanes, además de almacenar carbono y contribuir a la protección de las zonas costeras.
En Quintana Roo, esta función adquiere especial relevancia por la exposición del estado a los ciclones tropicales. De acuerdo con el pronóstico oficial del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para la temporada de ciclones tropicales 2026, en la cuenca del Atlántico se prevé la formación de entre 11 y 15 sistemas: de ellos, entre 7 y 8 serían tormentas tropicales, 3 a 5 huracanes de categorías 1 y 2 y entre 1 y 2 huracanes intensos de categorías 3, 4 o 5.
En ese escenario, conservar los manglares significa mantener una primera línea de defensa natural para las zonas costeras. Su vegetación ayuda a disminuir la energía del oleaje, contener sedimentos y reducir procesos de erosión, mientras sus sistemas de raíces contribuyen a estabilizar el suelo. Por eso, su pérdida no representa únicamente un daño ambiental: también puede incrementar la vulnerabilidad de las comunidades y de la infraestructura ubicada en la costa.
Las 250 mil 294 hectáreas registradas en Quintana Roo no son solamente una cifra ambiental; representan una infraestructura natural cuya conservación forma parte de la capacidad del territorio para enfrentar fenómenos que, año con año, ponen a prueba sus costas.

Acciones para conservar los manglares
El cambio en las mediciones es significativo: la superficie de manglar registrada en Quintana Roo pasó de 129 mil 902 hectáreas en 2015 a 247 mil 17 en 2020, y alcanzó 250 mil 294 hectáreas en la evaluación 2025. Mantener esta cobertura, sin embargo, requiere acciones permanentes de restauración, saneamiento, monitoreo y participación comunitaria.
Durante 2025, proyectos comunitarios impulsados por el Gobierno de Quintana Roo en Laguna Manatí y el Sistema Lagunar Chacmochuch trabajaron en la recuperación de alrededor de 80 hectáreas de manglar, además de rehabilitar aproximadamente 300 metros de canales internos para mejorar el flujo de agua y las condiciones ecológicas del humedal.
La conservación también se apoyó en las comunidades, por ejemplo, en Puerto Juárez se brindó capacitación en restauración de humedales y manglares, con temas como identificación de especies, control de invasoras, calidad del agua, reforestación y monitoreo comunitario. El saneamiento fue otro frente de trabajo: en una jornada realizada durante 2025, se retiraron tres toneladas de residuos sólidos de zonas de manglar y áreas cercanas.
A una escala mayor, el Programa Nacional de Restauración Ambiental 2025-2030 contempla 850 hectáreas de intervención en tres zonas de Quintana Roo: 400 hectáreas en el Sistema Lagunar Nichupté-Bojórquez, 400 en la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an y 50 en el Parque Nacional Puerto Morelos.

Asimismo, la protección territorial complementa estas acciones. En Puerto Morelos, mil 103 hectáreas fueron declaradas Área de Protección de Flora y Fauna Manglares de Puerto Morelos, donde se permiten actividades orientadas a la conservación, restauración, educación ambiental y monitoreo.
Más recientemente, en abril de 2026, Quintana Roo y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas acordaron reforzar la vigilancia ambiental, restauración ecológica y atención de zonas sometidas a presión urbana, con manglares y humedales entre los ecosistemas prioritarios.
La conservación, así, no se limita a mantener la superficie existente: implica restaurar zonas deterioradas, recuperar el flujo de agua, retirar residuos, vigilar el territorio y fortalecer la participación de las comunidades que conviven con estos ecosistemas.
Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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