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CANCÚN, QRoo, 1 de febrero de 2026.- En la víspera del Día de la Candelaria, el emblemático Mercado 23 de Cancún se ha transformado en el centro de una tradición que se fortalece año con año.
Comerciantes locales ofrecen servicios especializados para vestir a los Niños Dios con una amplia variedad de ajuares, cuyos precios inician desde los 100 pesos.
La oferta en los pasillos es diversa, con trajes que van desde el clásico Niño de las Palomas hasta vestimentas que representan advocaciones de salud y protección.
Los locatarios señalan que, a pesar de la modernidad del destino, la demanda de restauraciones y ropajes nuevos no disminuye.
Por el contrario, la devoción se mantiene vigente como un legado que los abuelos transmiten a los más jóvenes, asegurando que cada 2 de febrero las imágenes luzcan impecables para su bendición.
Aunque esa festividad tiene un arraigo histórico más profundo en el centro de México, la composición multicultural de Cancún ha impulsado su expansión en el Caribe.
Eto ha generado una identidad comunitaria propia donde la fe y las costumbres mexicanas encuentran un hogar en el sureste.
El flujo de clientes ha incrementado notablemente durante este fin de semana, consolidando al Mercado 23 como el guardián de las tradiciones populares en la ciudad.
La celebración de la Candelaria no sólo marca el cierre del ciclo navideño con la degustación de tamales, resalta el trabajo de los artesanos, que dedican su talento a enchular las figuras religiosas.
