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CANCÚN, QRoo, 28 de octubre de 2026.- Mientras algunas niñas y niños esperan Halloween y el Día de Muertos para disfrazarse, pedir dulces y disfrutar de las decoraciones, otros sienten miedo ante las máscaras, los monstruos y las figuras de terror. Especialistas en salud mental infantil recomiendan respetar esas diferencias, evitar los sustos intencionales y no obligar a los menores a participar en actividades que les provoquen angustia.
La psicóloga clínica Kathryn L. Keough, del Child Mind Institute, explica que las decoraciones tenebrosas, los disfraces y las interacciones propias de Halloween pueden resultar abrumadoras para algunos pequeños. En especial, los niños de menor edad pueden tener dificultades para distinguir entre la fantasía y la realidad, por lo que una figura que parece inofensiva para un adulto puede generarles temor.
Por su parte, la psicóloga Kate Eshleman, de Cleveland Clinic Children’s, señala que la respuesta de cada menor depende de factores como su edad, desarrollo y temperamento. Por ello, recomienda que las familias observen cómo reaccionan sus hijos ante los disfraces y las decoraciones, sin asumir que todos deben disfrutar de las mismas experiencias.
Asustarlos no les enseña necesariamente a ser valientes
La Academia Estadounidense de Pediatría señala que los miedos forman parte del desarrollo infantil y aconseja escuchar a los niños, mostrar comprensión y evitar ridiculizar sus temores o presionarlos para que demuestren valentía. Cuando un adulto se burla de su reacción, los compara con otros pequeños o insiste en que se acerquen a algo que les asusta, puede hacer que se sientan avergonzados en lugar de acompañados.
Esto no significa que las familias deban evitar cualquier situación que provoque miedo, sino que pueden ayudar a sus hijos a conocerla de manera gradual y segura, siempre que estén dispuestos. Si un niño teme a las máscaras, por ejemplo, pueden mostrarle cómo se coloca un disfraz, explicarle que debajo hay una persona y dejar que decida si quiere acercarse.
No todos quieren disfrazarse ni ver monstruos
Disfrazarse puede ser una actividad divertida y creativa, pero no es una obligación. Algunos niños rechazan las máscaras porque les incomodan físicamente; otros no disfrutan la atención que reciben al usar un atuendo especial, mientras que algunos simplemente prefieren jugar o vestirse con su ropa habitual.
El Child Mind Institute recomienda respetar el ritmo de cada menor y considerar otras formas de celebrar cuando las actividades tradicionales le generan demasiado temor. Las familias pueden elegir disfraces sencillos, evitar las máscaras, recorrer las decoraciones durante el día o preparar actividades tranquilas en casa.
En el caso del Día de Muertos, también es posible explicar el significado de las ofrendas, las fotografías y las calaveras con palabras adecuadas para su edad. No es necesario recurrir a historias amenazantes ni utilizar la tradición para intimidarlos. Cada familia puede acercar a sus hijos a estas costumbres sin obligarlos a mirar figuras que les provocan miedo.
Cómo acompañarlos durante estas fechas
Antes de salir, madres y padres pueden preguntarles qué les gustaría hacer, mostrarles las decoraciones que encontrarán y explicarles qué actividades habrá. Si durante el recorrido el menor se siente incómodo, conviene escucharlo y permitirle alejarse, cambiar de plan o regresar a casa.
También es importante recordar que una sonrisa nerviosa, una risa o el silencio no siempre significan que el niño esté disfrutando. Observar sus reacciones y preguntarle cómo se siente permite identificar cuándo necesita apoyo.
La finalidad no es impedir que conozca las tradiciones, sino darle la oportunidad de vivirlas de acuerdo con su edad, sus preferencias y sus emociones. No todos los niños quieren disfrazarse, no todos disfrutan de los monstruos y no todos tienen que celebrar de la misma manera. Respetar esas diferencias ayuda a que Halloween y el Día de Muertos sean experiencias de convivencia y recuerdos agradables, no una prueba de valentía.




