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CANCÚN, QRoo, 4 de noviembre de 2026.- Noviembre es conocido mundialmente como Noviembre Azul, una campaña dedicada a la concientización, prevención y detección temprana del cáncer de próstata, uno de los tumores más frecuentes entre los hombres y una de las principales causas de mortalidad por cáncer en la población masculina. La iniciativa busca romper los prejuicios que todavía existen alrededor de la salud masculina e incentivar las revisiones médicas periódicas.
El calendario contempla dos fechas importantes: el 17 de noviembre, cuando se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Próstata, y el 29 de noviembre, reconocido en México como el Día Nacional de la Lucha contra esta enfermedad. Ambas jornadas buscan recordar que un diagnóstico oportuno puede marcar la diferencia, pues se estima que entre 85 y 90 por ciento de los casos pueden ser curables cuando se detectan a tiempo.
Los síntomas aparecen cuando la enfermedad avanza
Uno de los principales riesgos es que durante sus primeras etapas el cáncer de próstata suele desarrollarse sin provocar molestias, por lo que un hombre puede tener la enfermedad sin saberlo. Conforme avanza, pueden aparecer señales como dificultad para comenzar a orinar, disminución de la fuerza del chorro urinario, necesidad de levantarse varias veces durante la noche, sensación de no vaciar completamente la vejiga y presencia de sangre en la orina o el semen. En etapas avanzadas también puede provocar dolor persistente en la espalda, caderas o pelvis.
Para detectarlo, los especialistas recomiendan revisiones médicas anuales a partir de los 50 años, o desde los 45 cuando existen antecedentes familiares de cáncer de próstata. Los estudios pueden incluir el análisis de sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA), así como una valoración médica mediante tacto rectal. Cuando existen resultados sospechosos, el especialista puede solicitar estudios complementarios, resonancia magnética y una biopsia para confirmar o descartar la presencia de células cancerosas.
Tratamientos y hábitos para reducir riesgos
El tratamiento depende de la etapa en que se encuentre el tumor, su agresividad y las condiciones generales del paciente. Entre las alternativas se encuentran la vigilancia activa para determinados tumores de bajo riesgo, cirugía para retirar la próstata, radioterapia y tratamientos hormonales; en casos avanzados también pueden utilizarse quimioterapia y terapias dirigidas, de acuerdo con la valoración oncológica. No todos los pacientes requieren el mismo procedimiento, por lo que el diagnóstico individualizado resulta fundamental.
Aunque no existe una fórmula que garantice evitar el cáncer de próstata, mantener un peso saludable, realizar actividad física, llevar una alimentación equilibrada con frutas y verduras, evitar el tabaquismo y limitar el consumo de alcohol contribuye al cuidado de la salud. En este Noviembre Azul, el llamado es a dejar atrás la vergüenza y los prejuicios, acudir a revisiones periódicas y no esperar a presentar síntomas para buscar atención médica.