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Foto: Marco Ortiz

Plan antisargazo de Quintana Roo, afectará al Golfo de México

Gabriela Martínez/Quadratín Quintana Roo
 
| 02 de septiembre de 2018 | 9:37
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CANCÚN, QRoo, 2 de septiembre de 2018.- El gobierno de Quintana Roo no solucionará el problema del sargazo con las vallas ecológicas: lo transferirá multiplicado a las costas del Canal de Yucatán y a los litorales de los estados del Golfo de México. Seguir con ese proyecto, es lo peor que puede hacer, advirtió el doctor Rodolfo Silva Casarín, quien dijo que la erosión que provoca esta basura ecológica, se agudizará si no se enfrenta de una forma seria y científica.
El investigador, quien ha colaborado en proyectos de la Unión Europea, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y de la Armada de Estados Unidos, y apoyó la recuperación de playas en Quintana Roo tras la devastación del huracán Wilma, lamentó que el problema del sargazo no se haya abordado a tiempo ni con conocimiento.
“Es más grave de lo que las autoridades piensan y está afectando ya al ecosistema marino. Sin duda, será un problema que heredarán al próximo Gobierno Federal”, enfatizó.
Indicó que “la falta de visión de las autoridades, al no darse cuenta de la gravedad desde que el sargazo llegó a las costas de Colombia y República Dominicana, ha provocado esta situación de emergencia. Si se hubiese atendido desde hace tres años, el panorama sería distinto”, lamentó.
Desde su punto de vista, dijo que la problemática es muy grave, “y si no se resuelve con conocimiento, se complicará”.
El especialista en ingeniería ocenográfica, quien estudió en el laboratorio el Canal del Oleaje, el mejor en América Latina, señaló que colocar las barreras prediciendo las zonas de acuerdo a las corrientes marinas “es solo una percepción”.
Lo único que queda ahora es afrontarlo. Es una contingencia, dijo, y agregó que en Cancún el que se diga que ya no ha recalado sargazo, es solo un paliativo.
Indicó que en Puerto Morelos el sargazo está aumentando: “tal parece que no vimos más allá de nuestra nariz y no hubo un trabajo de previsión”.
Lo de las vallas, explicó, no es algo novedoso, pues actúan como una cortina y pueden llegar a desviarlo, pero el problema real del sargazo es su capacidad de reproducción: al duplicarse cada 16 ó 18 días, si se toma en cuenta que las corrientes marinas van de sur a norte, lo que se logre desviar de Cancún llegará multiplicado al Canal de Yucatán y al Golfo de México, lo que provocará un problema regional aún mayor porque Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas no tienen la infraestructura ni el capital con el que cuenta Quintana Roo”. 
El desvío, aseguró, pese a la inversión millonaria no será la solución y “Quintana Roo solo trasladará el problema porque el alga se duplicará cada 18 días sobre el mar y con los vientos, entrará al Canal de Yucatán”.
Respecto a las vallas, dijo que no son una solución ante los ecosistemas frágiles de coral y los pastos marinos.
El científico precisó que ya es incuantificable calcular en metros cúbicos cuánta arena se ha recogido junto con las toneladas de sargazo, “ese es otro problema que también se agravará con las erosiones crónicas que causan los huracanes”.
Pero, qué hacer entonces contra el sargazo, se le preguntó, a quien ha sido miembro del Sistema Nacional de Investigadores, American Society of Civil Engineering, Coasts, Oceans, Ports, and Rivers Institute, Academia Mexicana de las Ciencias, American Shore and Beach Preservation Association, Unión Mexicana de Asociaciones de Ingeniería, Unión Panamericana de Asociaciones de Ingeniería, Asociación Mexicana de Ingeniería Portuaria, Asociación Mexicana de Hidráulica, Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico, entre otras instituciones.
El doctor Rodolfo Silva respondió que lo único factible es recolectarlo con barcazas en el mar y analizar la posibilidad de drenar y moler el sargazo, con tuberías que lo succionen desde diferentes puntos en tierra, donde económicamente sea más rentable recogerlo y, en su caso, procesarlo, pero aclaró que “es mínimo lo que se puede reutilizar, además de que su poder calorífico es muy poco”. En el caso de hacerlo composta, habrá que ver qué hoteles estarían cerca de los centros de transformación y cuáles lejos y si es rentable.
“No se trata de transferir el problema a otros estados, se trata de enfrentarlo y acotarlo. De recolectarlo en el mar con barcazas y con tubos que trabajen como grandes aspiradoras llevarlo a tierra porque el problema es más serio de lo que las autoridades piensan”, reiteró.
Explicó que en el caso de que se piense convertirlo en energía, debe evaluarse si es negocio.
“El problema del sargazo actualmente es un pierde-pierde, porque con esas toneladas que han recalado por falta de visión, pierde el ecosistema marino, los hoteleros, la sociedad, y desgraciadamente aún no existe una solución integral, ni hay en México un sistema efectivo de monitoreo, ni se estudia la parte hidrodinámica y solo en la medida en que haya una medición y un verdadero monitoreo, se podrá determinar una estrategia eficaz de recolección”.
Estimó que “a corto plazo, las vallas lo único que harán, si llegan a servir, es llevar el problema al Canal de Yucatán pero multiplicado, en primera instancia a Holbox y Río Lagartos, porque la corriente que viene de Cozumel llega a la del Canal de Yucatán y entra hacia el Golfo de México”.
Holbox es una isla de Quintana Roo ubicada en el municipio de Lázaro Cárdenas; Río Lagartos, una localidad costera de Yucatán, ubicada en el litoral norte de la Península.
El Canal de Yucatán es un estrecho marino localizado entre la Península de Yucatán y la isla de Cuba, que comunica al Mar Caribe con el Golfo de México y su ancho aproximado es de 217 kilómetros. Los estados que colindan con el Golfo de México y podrían llegar a ser afectados son Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
Quien fue ganador del Ateneo Mexicano, dijo que “el problema debe atenderse con seriedad y conocimiento, porque las vallas afectarán la condición sana y normal del mar, y con la multiplicación del sargazo se dañará a las especies y se modificará el pH del agua”.
En el caso de un huracán, informó, que al no existir modelos científicos se desconoce el efecto real, “se podría dispersar el sargazo, acelerar el proceso para llevarlo a tierra o arrancarse por su fuerza las vallas”.
Respecto a la toxicidad del sargazo, dijo que llevar el sargazo con su emisión de gases de arsénico y ácido sulfúrico a los basureros es contaminar.
“Hasta el momento, resolver el problema del sargazo parece la Torre de Babel y ha faltado capacidad al Gobierno de Quintana Roo para dar una respuesta frontal y con conocimiento”, concluyó.