México no se independizó el 16 de septiembre: la historia detrás de la fecha
CANCÚN, QRoo, 29 de noviembre de 2025.- Una zona arqueológica poco explorada, de casi 11 kilómetros y cerca de la comunidad de Sabán: es Yok’ob, santuario oculto con gran potencial para el turismo cultural y el ecoturismo, asegura Bonifacio Kauil Chi, guía en la comunidad del municipio de José María Morelos.
Es una de las muchas ruinas mayas ubicadas en el centro del estado de Quintana Roo, en las que ha sido difícil abrir espacios y recorridos, ya hay un acuerdo entre la autoridad ejidal y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para poderla visitar.
Es un sitio poco conocido en la selva del municipio de Bacalar; un santuario que cautiva por su misticismo y su integración con la naturaleza. Ese asentamiento, cercano a la laguna de los siete colores, es un vestigio de la antigua civilización maya.
En el periodo Clásico (250-900 d.C.), fue un centro ceremonial y residencial vinculado a la región de Dzibanché. Sus estructuras, aunque modestas, incluyen plataformas y pequeños templos que reflejan la vida espiritual de los mayas.
El sitio destaca porque está rodeado de cenotes y vegetación densa. Los arqueólogos del INAH han identificado altares y estelas que sugieren rituales dedicados a deidades como Chaak, el Dios de la Lluvia, crucial para la agricultura local.
En Instagram, los viajeros comparten imágenes de las ruinas cubiertas de musgo y la laguna de Bacalar, destacando la tranquilidad del lugar. El hashtag #YokobMaya ha ganado popularidad entre los amantes de la arqueología.
El acceso es limitado, con horarios de 09:00 a 15:00; lleve calzado cómodo, repelente y agua. La entrada tiene un costo de casi 100 pesos. Está a unos 30 minutos de Bacalar por carretera en tours organizados; el Tren Maya promete facilitar las visitas.



Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Quadratín Quintana Roo.
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